בס״ד
Actualizado: 23:50
– 20 de Elul 5786 –
– 1 de septiembre 2026 –
Israel celebrará elecciones legislativas el 27 de octubre de 2026, las primeras desde la masacre del 7 de octubre de 2023, para elegir a los 120 miembros de la 26.ª Knesset, el Parlamento israelí. Para obtener representación, una lista debe superar el umbral electoral del 3,25% de los votos válidos.
Israel utiliza un sistema de representación proporcional nacional: todo el país constituye una única circunscripción y los escaños se distribuyen entre las listas que superan el umbral electoral en función de los votos obtenidos.
A diferencia de otros sistemas, los israelíes no elegimos directamente al primer ministro. Tras las elecciones, el presidente del Estado consulta a los partidos representados en la Knesset y encarga a un diputado, normalmente quien tenga mayores posibilidades de reunir una mayoría, la formación de gobierno.
La Knesset cuenta con 120 escaños, por lo que una mayoría requiere al menos 61 diputados. Ningún partido ha conseguido jamás por sí solo esa mayoría, haciendo de los pactos y las coaliciones una pieza fundamental de la política israelí.
Además, reducir el panorama político israelí a una simple división entre «derecha» e «izquierda» resulta especialmente engañoso. Seguridad, guerra y posguerra, relación con los palestinos, religión y Estado, servicio militar de los jaredíes, economía y, en estas elecciones, la continuidad o sustitución de Benjamin Netanyahu atraviesan a partidos y electorados de formas muy distintas.
Esta guía presenta los principales partidos que concurren a las elecciones de 2026, sus líderes, bases electorales, posiciones políticas y posibilidades de formar parte de la próxima Knesset.
Sobre la democracia israelí:
La Knesset, en hebreo כנסת, literalmente «asamblea», es el Parlamento del Estado de Israel y la principal institución legislativa del país. Su sede se encuentra en Jerusalén y está compuesta por una única cámara de 120 escaños, cuyos miembros son elegidos para un mandato de cuatro años mediante un sistema de representación proporcional por listas de partido. Entre sus principales funciones, la Knesset legisla, supervisa la actuación del Gobierno y fiscaliza la actividad de las instituciones del Estado, además de aprobar los presupuestos y elegir al presidente del Estado, entre otras competencias.

Desde el 29 de diciembre de 2022, la Knesset está presidida por Amir Ohana (Likud), quien saluda en la imagen, junto su lado su marido y el matrimonio Netanyahu.
Pulsa aquí para realizar un tour virtual por la Knesset a través de Google Street View.
Aunque Israel se define como un Estado judío, esto no significa que todos sus ciudadanos sean judíos. Según los últimos datos publicados por la Oficina Central de Estadística de Israel, en abril de 2026 la población del país alcanzaba aproximadamente los 10,244 millones de habitantes: 7,790 millones correspondían a la categoría estadística de «judíos» (76%), 2,157 millones eran árabes (21,1 %, incluyendo cristianos) y unos 296.000 de otro origen.
Todo ciudadano israelí, independientemente de su origen o credo, puede participar en la vida política, afiliarse a partidos y, cumpliendo los requisitos establecidos por la ley, presentarse para ser elegido miembro de la Knesset. Los ciudadanos árabes han estado representados en el Parlamento israelí desde sus primeras elecciones.
Ya en 1949, la Lista Democrática de Nazaret, formación árabe asociada políticamente con el gobernante Mapai de David Ben-Gurion, obtuvo dos escaños y formó parte de la coalición que sustentó el primer Gobierno de Israel. Uno de sus diputados fue Seif el-Din el-Zoubi (1913-1986), quien desarrolló una larga carrera política y fue alcalde de Nazaret entre 1959 y 1965 y nuevamente entre 1971 y 1974, además de ocupar un escaño en la Knesset durante varias legislaturas hasta 1979.

Dato: Durante estos 74 años de historia son numerosos los miembros árabes (cristianos y musulmanes), beduinos y drusos que han pasado por la Knesset.
Antes de explicar las características de los partidos que aspiran a formar la 26º Knesset, es mi deber comentar brevemente cuales son las pautas que sigue un israelí a la hora de votar. Existen por supuesto numerosos factores, sin embargo, los más destacados son: religión / laicismo y territorio.
Estado religioso vs. Estado de derecho
El siguiente gráfico corresponde a la actual composición de la 25º Knesset, que demuestra a una gran mayoría parlamentaria que no desea un Israel “al pi halajá” (esto es, según la ley religiosa judía), sino que aboga por un Estado de Derecho.


Nota 1: En la sección «conservadores y no jaredíes», están incluidos partidos que no abogan por un Estado laico en su totalidad (al contrario que por ejemplo Meretz, Jadash o Balad), sino uno que conserve las tradiciones judías. Algunos partidos como Likud, Tikvá Jadashá, Yesh Atid o Kajol Laván lo forman religiosos, sin embargo no aspiran a un Estado teocrático sino en convivencia con laicos y otras creencias.
Nota 2: Se han incluido a los partidos árabes –Ra’am (islamistas), Jadash (comunistas), Ta’al (árabes laicos), y Balad (auto denominados como nacionalistas palestinos)-, aunque si bien no quieren un Israel ni laico ni religioso, ya que simplemente no quieren un Estado judío como tal.
Halcones y Palomas
Esta denominación se emplea para definir a los partidos que simpatizan con la creación de un Estado palestino o los que, de alguna forma, priorizan con la resolución de un acuerdo de paz con Ramalla -palomas-, frente a los partidos que no apoyan en absoluto, o bien son más reticentes a la hora de negociar la paz -Halcones-.
Nota: Si bien es verdad que el Likud ha reiterado su apoyo a la creación de dos Estados, antes del 7 de octubre, les he incluido en el bloque duro debido a que por el momento no hay motivos de indiquen contacto alguno con la Autoridad Nacional Palestina, principalmente porque no hay con quien hablar. Además, Netanyahu necesitará el apoyo de los nacionalistas religiosos para poder gobernar, que se niegan en rotundo a la creación de un Estado palestino.


Fronteras
Los israelíes también nos vemos muy influenciados a votar en base a la definición política de las futuras fronteras de nuestro país. Tres ejemplos:
Los partidos árabes, incluyendo al partido (mixto) comunista Jadash, y Meretz (en estas elecciones junto a Avodá bajo las siglas «HaDemokratim«), abogan por un Israel con fronteras según las líneas de armisticio de 1949. Esto significaría la división de Jerusalén y expulsión judía, así como de Judea y Samaria (Cisjordania).


Por el contrario, los nacionalistas religiosos (Tzionut HaDatit, Amjá Israel y Otzmá Yehudit), y los religiosos jaredíes (Shas y Yahadut HaTorá), defienden la anexión total para que todo el territorio esté bajo soberanía israelí. Sin embargo, el partido religioso Shas (sefardíes), en base a una takaná del líder fundador, el Rabino Ovadia Yosef z¨l, podría aceptar una solución de territorios a cambio de paz.


Una tercera opción sería anexionar el Valle del Jordán y los bloques de Ariel, Gush Etzion y Jerusalén al Estado judío, sin evacuar el resto de asentamientos (en azul más oscuro).


Ya en su momento el Likud anunció su apoyo al Plan de Paz para Oriente Medio presentado por el presidente estadounidense Donald Trump, que consiste en extender la soberanía israelí al Valle del Jordán así como a las colonias judías de Judea y Samaria y la zona C de Cisjordania. Pero dicho plan ya no se contempla.


Mapa del Plan de Paz para Oriente Medio, con las líneas de armisticio de 1949
Jerusalén
La casi la totalidad de los partidos defienden una Jerusalén Unida, esto es según lo estipulado en la Ley Básica Jerusalén (1980), y que comprende los límites actuales de la municipalidad de la capital judía.


A diferencia de los partidos árabes y el partido comunista Jadash, que defienden una Jerusalén dividida según la línea de armisticio de 1949. La parte este de Jerusalén quedaría pues como capital del futuro Estado palestino, junto con la totalidad de la Ciudad Vieja. Por el contrario, el partido de izquierda Meretz aceptaría que el barrio judío de la Ciudad Vieja fuese parte de la soberanía israelí.




Por otro lado, también existe la idea de que algunos barrios árabes del este de Jerusalén pasen a ser palestinos, como parte de los acuerdos de intercambio de territorios a cambio de paz. La Ciudad Vieja quedaría como parte de la soberanía israelí


.
.
Partidos Políticos
A continuación explicaré de forma muy breve y en varios apartados las bases de los partidos políticos en orden de mayor a menor escaños que obtuvieron en las elecciones de noviembre de 2023. Algunos partidos como Yesh Atid, (….) van en coalición, por lo que presentaré explicación breve de cada uno, pero la idea general de la coalición. Sí, la política israelí es complicada de explicar.
Al final dejaré los nuevos partidos que aspiran a componer la 26º Knesset:
EN CONSTRUCCIÓN…..
HaLikud

32 escaños de 120 de la Knesset
Líder: Benyamin Netanyahu (@netanyahu), ex Primer Ministro de Israel (1996-1999, 2009 – 2021 y Primer Ministro desde 2023.
Nombre del partido: הליכוד – תנועה לאומית ליברלית (HaLikud – Tnuá Leumit Liberalit, «El Likud – Movimiento Nacional Liberal»).
Orientación: Derecha nacional-liberal, conservadora y sionista. El Likud combina una política de seguridad dura y defensa del carácter judío del Estado con una tradición económica liberal. Bajo el liderazgo de Netanyahu, el partido se ha identificado además cada vez más con su figura y con la división política entre partidarios y detractores de su continuidad al frente del Gobierno.
Electorado principal: Amplio y socialmente heterogéneo. Mantiene un apoyo especialmente fuerte entre sectores tradicionales y conservadores, judíos mizrajíes y sefardíes, ciudades periféricas y localidades del sur, aunque también cuenta con votantes de clase media, religiosos y seculares. Su carácter de gran partido de la derecha le permite captar electorados que en otros países estarían repartidos entre varias formaciones.
Seguridad y Gaza: Defiende una política de seguridad basada en mantener la libertad de acción militar de Israel y evitar que organizaciones hostiles puedan reconstruir capacidades que amenacen al país. Tras el 7 de octubre, Netanyahu ha situado entre los objetivos fundamentales la destrucción de las capacidades militares y gubernamentales de Hamás, la liberación de los rehenes y la imposibilidad de que Gaza vuelva a representar una amenaza para Israel. El futuro político y administrativo de la Franja continúa siendo uno de los asuntos más controvertidos dentro de la propia derecha israelí.
Judea y Samaria: Se opone tradicionalmente a una retirada unilateral y defiende la permanencia y desarrollo de los asentamientos israelíes. El Likud rechaza actualmente la creación de un Estado palestino que pueda representar una amenaza para la seguridad israelí. Sin embargo, a diferencia de algunos partidos situados a su derecha, no ha convertido la anexión inmediata de toda Judea y Samaria en una condición política uniforme del partido.
Religión y Estado: El Likud no es un partido religioso, sino una formación nacional y tradicionalista que históricamente ha intentado mantener el statu quo entre religión y Estado. Defiende el carácter judío de Israel, pero dentro del partido conviven diputados seculares, tradicionales y religiosos. Su dependencia de Shas y Judaísmo Unido de la Torá para formar determinadas coaliciones ha condicionado considerablemente su política en cuestiones religiosas.
Servicio militar jaredí: Es uno de los puntos más delicados para el partido. El Likud defiende oficialmente ampliar la participación de los jaredíes en el servicio militar, pero Netanyahu ha buscado simultáneamente una fórmula que permita preservar su alianza con los partidos jaredíes y evitar una ruptura de la coalición. Esto lo diferencia de partidos que exigen un reclutamiento prácticamente universal como condición para participar en un futuro Gobierno.
Economía: Tradicionalmente liberal en materia económica. Defiende la iniciativa privada, reducción de burocracia, competencia, inversión, desarrollo tecnológico y una presión fiscal relativamente baja. Netanyahu fue uno de los principales impulsores de las reformas liberalizadoras de la economía israelí desde su etapa como ministro de Finanzas. En la práctica, las necesidades de las coaliciones y el elevado gasto público derivado de la guerra han limitado parte de esta orientación.
Líneas rojas para formar gobierno: El Likud aspira a que Netanyahu continúe como primer ministro y rechaza, en principio, una coalición que dependa para su supervivencia de partidos árabes no sionistas. Sus socios naturales continúan encontrándose principalmente entre Shas, Yahadut haTorá y los partidos de la derecha nacional y religiosa. La principal dificultad para ampliar una futura coalición reside precisamente en Netanyahu: varios partidos de derecha y centro comparten numerosas posiciones políticas con el Likud, pero rechazan formar un Gobierno encabezado por él.
Beyajad

Como Yesh Atid 24 escaños de 120 de la Knesset
Líder: Naftali Bennet (@naftalibennett), ex primer ministro (2021-22).
Nombre del partido: ביחד (Beyajad, «Juntos»).
Partidos integrantes: La candidatura reúne principalmente a la formación encabezada por Naftali Bennett y a Yesh Atid (יש עתיד), liderado por Yair Lapid.
Número de votos y porcentaje: No aplicable, al tratarse de una nueva candidatura para las elecciones de 2026. Como referencia, en las elecciones de 2022 Yesh Atid obtuvo 847.435 votos (17,79%) y 24 escaños, mientras que Bennett no concurrió a aquellas elecciones.
Orientación: Definir ideológicamente a Beyajad resulta bastante más complicado que hacerlo con un partido tradicional. La candidatura reúne bajo una misma lista a sectores procedentes de la derecha sionista, nacional y económicamente liberal de Naftali Bennett y del centro liberal y secular representado por Yair Lapid y Yesh Atid.
No se trata, por tanto, de una formación ideológicamente homogénea. Bennett mantiene posiciones considerablemente más conservadoras que Lapid respecto a Judea y Samaria y la cuestión palestina, mientras que Yesh Atid ha defendido históricamente posiciones más liberales en religión y Estado y una futura separación política de los palestinos.
El principal denominador común se encuentra en otros asuntos: sionismo, seguridad nacional, servicio militar jaredí, incorporación de los jaredíes al mercado laboral, una economía competitiva y la voluntad de formar una alternativa de gobierno a Benjamin Netanyahu. Beyajad puede definirse así como una alianza sionista transversal de centro y centroderecha, más cohesionada por determinados objetivos políticos comunes que por una ideología uniforme.
Electorado principal: Beyajad aspira precisamente a ampliar las fronteras electorales tradicionales de sus integrantes. Por un lado, busca recuperar a votantes de derecha y centroderecha que comparten buena parte de las posiciones de seguridad del actual bloque gubernamental pero desean sustituir a Netanyahu; por otro, pretende conservar al electorado centrista, secular, urbano y de clase media tradicionalmente asociado a Yesh Atid. Los reservistas y sus familias, profesionales, trabajadores del sector tecnológico y sectores preocupados por la distribución de la carga militar constituyen asimismo un electorado especialmente relevante para la candidatura.
Trayectoria y alianzas: La unión entre Bennett y Lapid no surge de la nada. Ambos ya protagonizaron una importante alianza política en 2013, cuando coordinaron sus posiciones durante las negociaciones para entrar en el tercer Gobierno de Netanyahu, especialmente alrededor de la cuestión del servicio militar jaredí.
Sus caminos posteriormente se separaron. Yesh Atid se integró en Kajol Laván (כחול לבן) junto a Benny Gantz y Moshé Ya’alon en 2019 para intentar sustituir a Netanyahu. La alianza se fracturó en marzo de 2020 cuando Gantz decidió negociar un Gobierno de unidad con Netanyahu, algo que Lapid rechazó.
Bennett, por su parte, pasó por diferentes encarnaciones de la derecha nacional-religiosa y posteriormente por Yamina, evolucionando hacia una estrategia política más transversal. Tras las elecciones de 2021, Bennett y Lapid volvieron a encontrarse y alcanzaron un acuerdo que permitió formar una de las coaliciones más heterogéneas de la historia de Israel: Yamina, Yesh Atid, Kajol Laván, Israel Beiteinu, Avodá, Meretz, Tikvá Jadashá y Ra’am. Bennett ocupó inicialmente el cargo de primer ministro y Lapid debía sustituirlo mediante una rotación; tras la caída del Gobierno, Lapid asumió finalmente el cargo en julio de 2022.
La creación de Beyajad en 2026 supone, por tanto, un paso más en una relación política de más de una década: dos dirigentes procedentes de espacios ideológicos diferentes que han demostrado repetidamente estar dispuestos a cooperar cuando comparten objetivos políticos concretos.
Seguridad y Gaza: La seguridad constituye uno de los principales puntos de encuentro de la candidatura. Tanto Bennett como Lapid consideran que Hamás no puede volver a representar una amenaza militar ni gobernar Gaza y defienden mantener la libertad de acción de Israel frente a las organizaciones armadas que amenacen al país.
Las diferencias aparecen principalmente respecto al modelo político posterior. Bennett procede de una concepción más dura del conflicto y tradicionalmente ha mostrado un fuerte escepticismo ante las soluciones diplomáticas con los palestinos. Lapid, aunque sostiene posiciones de seguridad firmes, ha defendido con mayor claridad la necesidad de acompañar la acción militar con una estrategia política y regional para el futuro de Gaza.
Judea y Samaria: Es probablemente uno de los ámbitos donde existen mayores diferencias internas. Bennett ha sido históricamente uno de los principales defensores de los asentamientos y se ha opuesto a la creación de un Estado palestino, llegando a defender la aplicación de soberanía israelí sobre el Área C de Judea y Samaria.
Lapid, por el contrario, defiende mantener los principales bloques de asentamientos y garantizar el control de las necesidades de seguridad israelíes, pero ha apoyado una separación política de los palestinos y se opone a la anexión general del territorio. Beyajad representa, por tanto, una alianza en la que la política definitiva sobre Judea y Samaria deberá surgir necesariamente del compromiso entre sus componentes.
Religión y Estado: Existe un terreno común considerablemente mayor. Ninguno de sus dos principales componentes pertenece al sector jaredí y ambos han defendido reducir su capacidad de imponer determinadas políticas religiosas al conjunto de la población.
Yesh Atid mantiene posiciones claramente más seculares y liberales, defendiendo cuestiones como el matrimonio civil, mayor pluralismo religioso y más autonomía local respecto al Shabat. Bennett, judío sionista religioso, durante su trayectoria política ha mostrado posiciones relativamente pragmáticas respecto a la convivencia entre religiosos y seculares. La alianza pretende mantener el carácter judío del Estado evitando al mismo tiempo una mayor coerción religiosa.
Servicio militar jaredí: Es uno de los principales puntos de cohesión entre Bennett y Lapid. Ambos defienden ampliar sustancialmente la participación de los jaredíes en el servicio militar o nacional y rechazan mantener indefinidamente un sistema de exenciones generalizadas para estudiantes de yeshivá. La cuestión ha adquirido todavía mayor importancia tras el 7 de octubre y la prolongada movilización de reservistas.
La integración de los jaredíes en el Ejército, el servicio nacional y el mercado laboral se presenta no solo como una cuestión de igualdad, sino también como una necesidad para la seguridad y sostenibilidad económica del Estado.
Economía: Existe también una importante compatibilidad entre ambos espacios. Bennett procede de una tradición marcadamente liberal y favorable al libre mercado, mientras que Yesh Atid combina políticas de mercado con una mayor preocupación por la clase media y el coste de vida. Beyajad defiende fomentar la competencia, reducir burocracia, favorecer la innovación y el sector tecnológico y aumentar la participación laboral de sectores actualmente infrarrepresentados, especialmente los jaredíes.
Líneas rojas para formar gobierno: La principal línea divisoria del partido no es estrictamente ideológica, sino política: Benjamin Netanyahu. La candidatura nace como una alternativa de gobierno y pretende reunir suficientes fuerzas del campo sionista para formar una mayoría que no dependa del actual primer ministro.
Otra cuestión fundamental será el servicio militar jaredí, donde una vuelta al sistema de amplias exenciones podría dificultar considerablemente cualquier acuerdo con los partidos ultraortodoxos.
Su propia composición, sin embargo, obliga a Beyajad a mantener cierta flexibilidad. La experiencia del Gobierno Bennett-Lapid de 2021 demuestra que ambos dirigentes están dispuestos a gobernar con partidos situados muy lejos de sus respectivas posiciones ideológicas cuando existe un programa común suficiente. Esto puede ser una de las grandes fortalezas de Beyajad en las elecciones de 2026, pero también su principal desafío: convencer al electorado de que una alianza construida para sustituir a Netanyahu puede transformarse después en un Gobierno con una política coherente.
Tzionut HaDatit

Tzionut HaDatit (7), Otzmá Yehudit (6) y Noam (1)
14 escaños de 120 de la Knesset.
Líder: Betzalel Smotrich (@bezalelsm), Ministro de Finanzas desde 2022
Nombre del partido: הציונות הדתית (HaTzionut HaDatit, «Sionismo Religioso»).
Escaños (2022): 14 para la lista conjunta. Tras las elecciones se dividieron en Tzionut HaDatit (7), Otzmá Yehudit (6) y Noam (1).
Situación en 2026: Tzionut HaDatit y Otzmá Yehudit concurren por separado. Smotrich busca consolidar a su formación como principal representante político del sionismo religioso.
Orientación: Derecha nacional-religiosa. Combina sionismo religioso, nacionalismo, conservadurismo social, defensa de los asentamientos y liberalismo económico. Defiende reforzar el carácter judío del Estado y limitar el poder de la Corte Suprema frente al Parlamento y el Gobierno.
Electorado principal: Fundamentalmente dati-leumí (sionista religioso), especialmente habitantes de Judea y Samaria, ortodoxos modernos y sectores tradicionales y nacionalistas. Su separación de Ben Gvir supone también una competencia directa por parte del electorado situado a la derecha del Likud.
Trayectoria y alianzas: Procede del espacio político de Tkumá. En 2021 y 2022 concurrió junto a Otzmá Yehudit y Noam. La candidatura obtuvo un gran éxito en 2022 con 14 diputados, aunque las tres formaciones se separaron inmediatamente después de las elecciones. En 2026, Smotrich y Ben Gvir han decidido concurrir independientemente, aunque continúan siendo potenciales socios dentro de un Gobierno de derecha.
Seguridad y Gaza: Defiende la derrota militar de Hamás y rechaza tanto su regreso al poder como entregar Gaza a la Autoridad Palestina. Smotrich ha defendido recuperar una presencia israelí permanente, restablecer asentamientos judíos en Gaza y favorecer la emigración voluntaria de palestinos de la Franja.
Judea y Samaria: Es uno de sus principales pilares ideológicos. Rechaza un Estado palestino, defiende ampliar y regularizar los asentamientos y avanzar hacia la aplicación de soberanía israelí sobre Judea y Samaria. Busca abandonar progresivamente el paradigma político establecido por los Acuerdos de Oslo.
Religión y Estado: Defiende fortalecer el carácter judío de Israel, la presencia de la tradición y el judaísmo en el espacio público y mantiene posiciones socialmente conservadoras. A diferencia de los partidos jaredíes, el sionismo religioso concede gran importancia al Estado, al servicio militar y a la integración laboral.
Servicio militar jaredí: Defiende aumentar la participación de los jaredíes en el Ejército o el servicio nacional, aunque preservando el estudio de Torá y evitando una ruptura con los partidos ultraortodoxos. Es una cuestión especialmente sensible para su electorado debido a la elevada presencia de los sionistas religiosos en unidades de combate y entre los reservistas.
Economía: Liberal, partidario del libre mercado, reducción de burocracia y regulación y fomento de la iniciativa privada. También prioriza inversiones en asentamientos, infraestructuras de Judea y Samaria y comunidades del Néguev y Galilea.
Líneas rojas para formar gobierno: Se sitúa claramente dentro del «bloque de derechas» y considera al Likud su principal socio natural. Rechaza un Gobierno dependiente de Ra’am u otros partidos árabes no sionistas y considera líneas fundamentales impedir la creación de un Estado palestino, continuar los asentamientos y avanzar hacia la soberanía israelí en Judea y Samaria.
Otzmá Yehudit
Líder: Ben Gvir (@itamarbengvir), Ministro de Seguridad interna desde 2022
Nombre del partido: עוצמה יהודית (Otzmá Yehudit, «Poder Judío»).
Orientación: Derecha nacionalista y religiosa. Prioriza seguridad, soberanía israelí e identidad judía y defiende políticas especialmente duras contra el terrorismo. Tiene sus raíces ideológicas en el movimiento kahanista, grupo político considerado como terrorista, aunque Ben Gvir ha intentado ampliar considerablemente su base electoral y distanciarse de algunas posiciones de Meir Kahane. Es promotor de la polémica ley «Pena de muerte a los terroristas».
Electorado principal: Nacionalistas, religiosos y tradicionales, habitantes de Judea y Samaria y votantes descontentos con la política de seguridad del Likud. A diferencia de Tzionut HaDatit, ha conseguido atraer también a sectores jóvenes, mizrajíes y seculares de derecha.
Trayectoria y alianzas: Durante años permaneció en los márgenes de la política israelí y fracasó varias veces en superar el umbral electoral. Su crecimiento llegó mediante las alianzas con el sionismo religioso y el ascenso de Ben Gvir. En 2021 y 2022 concurrió junto a Tzionut HaDatit y Noam; en 2026 se presenta independientemente.
Seguridad y Gaza: Defiende intensificar la presión militar hasta lograr la derrota de Hamás y se opone a acuerdos que permitan su supervivencia política o militar. Ben Gvir ha defendido también el restablecimiento de asentamientos israelíes en Gaza y favorecer la emigración voluntaria de palestinos.
Judea y Samaria: Rechaza un Estado palestino, defiende la soberanía israelí sobre Judea y Samaria, la expansión de los asentamientos y una política más dura contra el terrorismo palestino.
Religión y Estado: Defiende reforzar el carácter judío del Estado y mantiene posiciones socialmente conservadoras. Concede especial importancia a la soberanía y los derechos judíos en el Monte del Templo, el lugar más sagrado del judaísmo.
Servicio militar jaredí: Favorece aumentar la participación jaredí en el Ejército, pero rechaza una confrontación abierta con el mundo de las yeshivot y mantiene una posición relativamente conciliadora con los partidos jaredíes.
Economía: No constituye su principal eje político. Combina posiciones favorables a la iniciativa privada con mayor inversión en seguridad, policía, periferia y asentamientos.
Líneas rojas para formar gobierno: El Likud es su principal socio natural. Rechaza un Gobierno dependiente de partidos árabes no sionistas, la creación de un Estado palestino y concesiones territoriales importantes.
HaMajané HaMamlajtí

12 escaños de 120 de la Knesset
Líder: Benny Gantz, (@gantzbe), ex Jefe del Estado Mayor de Israel (2011-2015).
Nombre del partido: המחנה הממלכתי (HaMajané HaMamlajtí, «Campo Estatal o Unidad Nacional»).
Orientación: Centro sionista, con especial énfasis en seguridad, institucionalidad y búsqueda de consensos.
Trayectoria: El espacio político de Gantz ha experimentado numerosas transformaciones. El 21 de febrero de 2019, su partido Josen LeIsrael y Telem, de Moshe Ya’alon, se unieron a Yesh Atid de Yair Lapid para formar Kajol Laván, expresión utilizada coloquialmente para referirse a la bandera y, por extensión, a lo israelí o los productos israelíes.
La alianza se fracturó el 27 de marzo de 2020, después de que Gantz aceptara negociar un Gobierno de coalición con Benjamin Netanyahu, decisión rechazada por Lapid y Ya’alon.
En 2022, Gantz volvió a reorganizar su espacio político formando HaMajané HaMamlajtí junto a Tikvá Jadashá, de Gideon Sa’ar, e incorporando a Gadi Eisenkot. Tras el 7 de octubre, Gantz y Eisenkot entraron temporalmente en el Gobierno de emergencia de Netanyahu, que abandonaron en junio de 2024.
Posteriormente, Sa’ar rompió con Gantz y regresó al Likud, mientras Eisenkot abandonó también la formación para crear su propio proyecto político. Estas rupturas dejaron a Gantz con un espacio electoral considerablemente reducido.
Situación en 2026: HaMajané HaMamlajtí llega a las elecciones profundamente debilitado y las encuestas lo sitúan por debajo del umbral electoral del 3,25%, por lo que actualmente no obtendría representación en la próxima Knesset.
Shas

11 escaños de 120 de la Knesset.
Líder: Arye Deri (@ariyederi), ministro de Salud desde 2022
Comparte el liderazgo de la campaña con el rabino Yitzhak Yosef, ex Gran Rabino Sefardí de Israel.
Nombre del partido: ש״ס, acrónimo de Shomrei Sfarad («Guardianes sefardíes»). Su nombre oficial es התאחדות הספרדים שומרי תורה (Hitahdut HaSfaradim Shomrei Torá).
Orientación: Partido jaredí sefardí, religioso y socialmente conservador, fundado en 1984 bajo el liderazgo espiritual del rabino Ovadia Yosef z»l. Combina la defensa de la tradición religiosa sefardí con políticas sociales dirigidas especialmente a las familias numerosas y sectores de rentas bajas. A diferencia de la derecha nacional-religiosa, su identidad fundamental es religiosa y comunitaria antes que territorial.
Electorado principal: Principalmente jaredíes sefardíes y mizrajíes, aunque históricamente ha conseguido atraer también a numerosos votantes tradicionales que no pertenecen estrictamente al mundo ultraortodoxo. Incluso siendo el segundo partido más votado en localidades árabes, debido a sus políticas sociales.
Trayectoria y alianzas: Shas ha participado en gobiernos tanto de derecha como de izquierda desde los años ochenta, mostrando históricamente un considerable pragmatismo político. En las últimas décadas, sin embargo, se ha convertido en uno de los aliados más fieles de Benjamin Netanyahu y el Likud, integrándose claramente en su bloque político.
Seguridad y Gaza: Mantiene posiciones actualmente próximas al bloque de derechas y respalda una política firme frente a Hamás. Históricamente, sin embargo, Shas ha sido más pragmático territorialmente que Tzionut HaDatit u Otzmá Yehudit y llegó a aceptar el principio de «territorios por paz» cuando estuviera justificado por la preservación de vidas (pikuaj nefesh).
Judea y Samaria: No constituye el núcleo ideológico del partido. Aunque actualmente acompaña generalmente las posiciojnes del bloque de derechas y apoya los asentamientos, Shas no procede del movimiento colonizador ni del sionismo religioso, lo que lo diferencia sustancialmente de Smotrich y Ben Gvir.
Religión y Estado: Es uno de sus principales ejes. Defiende el carácter judío y ortodoxo del Estado, la autoridad del Gran Rabinato, el Shabat, la kashrut, las instituciones religiosas y la financiación de yeshivot y de su propia red educativa.
Servicio militar jaredí: Se opone al reclutamiento obligatorio de los estudiantes de yeshivá y considera la protección del estudio de la Torá una cuestión fundamental. Es una de sus principales líneas rojas para cualquier futura coalición.
Economía: Aunque políticamente se encuentra dentro del bloque de derechas, mantiene posiciones económicas relativamente sociales e intervencionistas, defendiendo ayudas a familias numerosas, subsidios, vivienda asequible y financiación de servicios sociales y educativos. Esto hace que la etiqueta simplemente «derecha» resulte especialmente engañosa en su caso.
Líneas rojas para formar gobierno: La protección del estudio de Torá y las exenciones militares de los estudiantes de yeshivá, la financiación de la educación jaredí y la preservación del statu quo religioso. Actualmente su socio preferente continúa siendo el Likud de Netanyahu..
Coalición de jaredíes ashkenazíes Deguel HaTorá y Agudat Israel
Yahadut HaTorá

7 escaños de 120 de la Knesset.
Líder: Moshé Gafni (Deguel HaTorá).
Nombre del partido: יהדות התורה (Yahadut HaTorá, «Judaísmo Unido de la Torá»).
Es una coalición de dos partidos jaredíes ashkenazíes: Agudat Israel, vinculada principalmente al mundo jasídico, y Degel HaTorá, representante principalmente del sector jaredí lituano.
Orientación: Jaredí ashkenazí y socialmente conservadora. Su prioridad política es proteger el estudio de la Torá, la autonomía educativa jaredí, las instituciones religiosas y el statu quo entre religión y Estado. A diferencia del sionismo religioso, sus principales reivindicaciones son religiosas y comunitarias, no territoriales.
Electorado principal: Fundamentalmente jaredíes ashkenazíes, divididos entre comunidades jasídicas y lituanas. Posee uno de los electorados más disciplinados y estables de Israel.
Trayectoria y alianzas: En 1992, Agudat Israel y Degel HaTorá acordaron concurrir conjuntamente bajo el nombre de Yahadut HaTorá. Ambas mantienen estructuras y autoridades rabínicas independientes, por lo que ocasionalmente se han separado por razones políticas o técnicas. En enero de 2019 dividieron temporalmente sus grupos parlamentarios para medir el peso de cada facción y por cuestiones de financiación, aunque posteriormente volvieron a concurrir juntas. En 2026 mantienen la alianza electoral.
Seguridad y Gaza: No constituye uno de sus principales ejes ideológicos. Generalmente acompaña las políticas de seguridad del Gobierno del que forma parte, aunque históricamente ha mostrado mayor pragmatismo territorial que los partidos nacional-religiosos.
Judea y Samaria: No ocupa un lugar central en su ideología. Yahadut HaTorá no pertenece al movimiento sionista-religioso, por lo que los asentamientos o la soberanía territorial tienen un peso considerablemente menor que las cuestiones religiosas.
Religión y Estado: Su principal eje político. Defiende el Shabat, la kashrut, la autoridad rabínica ortodoxa, la autonomía educativa y la financiación pública de yeshivot e instituciones jaredíes.
Servicio militar jaredí: Una de sus principales líneas rojas. Se opone al reclutamiento obligatorio de los estudiantes de yeshivá y defiende que quienes dedican su vida al estudio de la Torá puedan continuar haciéndolo.
Economía: Centrada especialmente en las necesidades de su comunidad: ayudas a familias numerosas, vivienda, educación y prestaciones sociales. En cuestiones macroeconómicas mantiene posiciones relativamente pragmáticas.
Líneas rojas para formar gobierno: Preservar las exenciones militares de los estudiantes de yeshivá, la financiación y autonomía de la educación jaredí y el statu quo religioso. Durante las últimas décadas, su principal aliado político ha sido el Likud.
.
Israel Beitenu

6 escaños de 120 de la Knesset.
Líder: Avigdor Liberman (@AvigdorLiberman), fundador del partido y exministro de Defensa, Finanzas y Exteriores.
Nombre hebreo: ישראל ביתנו (Yisrael Beitenu, «Israel, Nuestro Hogar»).
Orientación: Derecha sionista, secular y liberal, especialmente dura en seguridad pero liberal en cuestiones de religión y Estado. Defiende una Constitución, mayor separación entre religión y política y la igualdad de obligaciones entre los ciudadanos.
Electorado principal: Nació en 1999 orientado especialmente hacia los inmigrantes de la antigua URSS, aunque progresivamente ha ampliado su base hacia seculares de derecha, reservistas y nacionalistas contrarios tanto a Netanyahu como a la influencia política de los partidos jaredíes.
Trayectoria y alianzas: Lieberman participó durante años en gobiernos de Netanyahu e incluso concurrió junto al Likud en 2013. Desde 2019 rompió políticamente con él, principalmente por el servicio militar jaredí y la dependencia del Likud de los partidos ultraortodoxos. Posteriormente participó en el Gobierno Bennett-Lapid de 2021 como ministro de Finanzas.
Seguridad y Gaza: Mantiene posiciones duras frente a Hamás, Hezbolá e Irán y defiende sustituir la política de contención por una de derrota. Propone desligar a Israel de la responsabilidad civil sobre Gaza, mantener plena libertad de acción militar y buscar una administración alternativa para la Franja.
Judea y Samaria: Tradicionalmente ha propuesto una solución basada en intercambios de territorios y poblaciones: los grandes bloques de asentamientos quedarían bajo soberanía israelí y determinadas localidades árabes israelíes próximas a la Línea Verde pasarían a un futuro Estado palestino.
Entre ellas se encuentra el Meshulash (המשולש, «el Triángulo»), una concentración de localidades de mayoría árabe israelí junto a la Línea Verde que incluye ciudades como Umm al-Fahm, Tayibe y Tira. La propuesta de Lieberman no plantea expulsar a sus habitantes, sino modificar la frontera, transfiriendo territorio y población a soberanía palestina a cambio de mantener los principales bloques de asentamientos dentro de Israel.
Religión y Estado: Uno de sus principales ejes. Defiende matrimonio civil, transporte público en Shabat según decisión municipal, reformas del Gran Rabinato y reducción de la influencia política jaredí.
Servicio militar jaredí: Una de sus principales banderas. Exige servicio militar o civil para todos, incluidos jaredíes y ciudadanos árabes, y se opone a mantener las exenciones generales de los estudiantes de yeshivá.
Economía: Liberal. Defiende reducir burocracia y regulación, aumentar la competencia, combatir monopolios y vincular determinadas ayudas públicas a la participación laboral.
Líneas rojas para formar gobierno: Lieberman defiende una coalición de partidos sionistas sin partidos jaredíes ni árabes y rechaza actualmente un Gobierno encabezado por Netanyahu. El servicio universal y las reformas en religión y Estado constituyen algunas de sus principales condiciones.
HaReshimá HaMeshutefet
Jadash-Ta’al: 5 escaños de 120 de la Knesset
Partidos integrantes: Jadash (חד״ש), Ta’al (תע״ל) y Balad (בל״ד).
Liderazgo: Yousef Jabareen, líder de Jadash, encabeza la lista; seguido por Ahmad Tibi, líder de Ta’al, y Sami Abu Shehadeh, líder de Balad.
Situación en 2026: Jadash, Ta’al y Balad han acordado volver a presentarse conjuntamente, mientras Ra’am, de Mansour Abbas, queda fuera de la alianza.
Orientación: Alianza predominantemente árabe y de izquierda, aunque ideológicamente heterogénea. Jadash tiene raíces comunistas y defiende la cooperación política judeo-árabe; Ta’al es una formación árabe secular centrada especialmente en la igualdad y los derechos de los ciudadanos árabes; Balad representa una corriente nacionalista palestina y defiende transformar Israel en un «Estado de todos sus ciudadanos».
Electorado principal: Principalmente ciudadanos árabes israelíes, tanto musulmanes como cristianos, además de un pequeño electorado judío de izquierda, especialmente vinculado a Jadash.
Trayectoria y alianzas: Las tres formaciones ya compartieron candidatura dentro de la antigua Lista Conjunta, creada en 2015 junto a Ra’am. Las disputas internas provocaron sucesivas rupturas y reunificaciones. En 2022, Jadash y Ta’al concurrieron juntas mientras Balad lo hizo independientemente y quedó fuera de la Knesset.
Seguridad y Gaza: Defienden el fin de la guerra, una solución diplomática al conflicto y el establecimiento de un Estado palestino. Han sido muy críticos con las operaciones militares israelíes en Gaza y con la política del Gobierno de Netanyahu.
Judea y Samaria: Defienden el fin de la ocupación y de los asentamientos y la creación de un Estado palestino junto a Israel, generalmente sobre la base de las líneas de armisticio de 1967, con Jerusalén Este como capital palestina.
Religión y Estado: En términos generales mantienen posiciones seculares y favorables a la separación entre religión y Estado, aunque existen diferencias entre los tres componentes.
Servicio militar jaredí: Defienden la igualdad civil, pero se oponen a imponer el servicio militar obligatorio a los ciudadanos árabes. Jadash, en particular, ha defendido históricamente sustituir progresivamente el servicio obligatorio por un ejército profesional.
Economía: Principalmente izquierda económica, especialmente Jadash: fortalecimiento de servicios públicos, derechos laborales, aumento del salario mínimo, políticas redistributivas y mayores inversiones en las localidades árabes.
Líneas rojas para formar gobierno: Se oponen a participar en un Gobierno de derecha y a políticas de anexión o expansión de los asentamientos. Las diferencias internas son importantes: Ta’al ha mostrado históricamente mayor pragmatismo parlamentario, mientras Balad mantiene una posición mucho más nacionalista palestina respecto al carácter del Estado de Israel.
Ra’am

5 escaños de 120 de la Knesset
Líder: Manzur Abás
Recientemente incorporó como número 2 a Yoav Segalovitz, exdiputado de Yesh Atid y antiguo alto mando de la Policía, convirtiéndose en el primer candidato judío de la historia de Ra’am.
Nombre del partido: רע״ם (Ra’am), acrónimo de הרשימה הערבית המאוחדת (HaReshimá HaAravit HaMeuhedet, «Lista Árabe Unida»).
Orientación: Partido árabe, islamista moderado y socialmente conservador, vinculado históricamente a la rama sur del Movimiento Islámico de Israel. Bajo Mansour Abbas ha evolucionado hacia una estrategia marcadamente pragmática, centrada en conseguir mejoras concretas para la sociedad árabe israelí mediante su participación activa en la política nacional.
Electorado principal: Principalmente árabes israelíes musulmanes, especialmente sectores religiosos y conservadores y comunidades beduinas del Néguev. En 2026 intenta ampliar su atractivo hacia votantes árabes más moderados e incluso sectores judíos favorables a la cooperación judeo-árabe.
Trayectoria y alianzas: Fundado en 1996, Ra’am formó parte durante años de diferentes alianzas árabes y posteriormente de la Lista Conjunta. Mansour Abbas rompió con ella y adoptó una estrategia propia: negociar con cualquier bloque dispuesto a atender las necesidades de la población árabe.
Tras las elecciones de 2021, Ra’am dio un paso histórico al integrarse en la coalición Bennett-Lapid. En 2026 vuelve a presentarse independientemente de Jadash-Ta’al-Balad y refuerza esta estrategia con la incorporación de Yoav Segalovitz como número 2 de su lista.
El acuerdo busca crear un puente político judeo-árabe: Abbas incorpora una figura sionista con experiencia en seguridad y Segalovitz pretende legitimar a Ra’am como posible socio de una futura coalición anti-Netanyahu. También impulsarán el servicio civil árabe y, si entran en el Gobierno, Segalovitz sería candidato a ministro de Seguridad Nacional.
Seguridad y Gaza: Defiende el fin de la guerra y una solución política al conflicto, rechazando el gobierno de Hamás pero siendo muy crítico con la actuación militar israelí en Gaza. Abbas intenta diferenciar su estrategia de otras formaciones árabes mediante un discurso más pragmático y orientado a la convivencia dentro de Israel.
Judea y Samaria: Defiende la creación de un Estado palestino junto a Israel, el fin de la ocupación y una solución negociada al conflicto israelí-palestino.
Religión y Estado: Aunque es una formación de raíces islamistas y socialmente conservadora, su agenda nacional se concentra principalmente en los intereses de la sociedad árabe. Mantiene posiciones conservadoras en cuestiones sociales, lo que la diferencia considerablemente de Jadash.
Servicio militar jaredí: Se opone al servicio militar obligatorio de los ciudadanos árabes y prioriza políticas de integración económica y civil frente a su incorporación a las FDI.
Economía: Orientación social y comunitaria. Prioriza inversión en localidades árabes, vivienda, infraestructuras, educación y lucha contra la delincuencia y el crimen organizado.
Líneas rojas para formar gobierno: Ra’am mantiene una posición mucho más pragmática que el resto de las formaciones árabes: Abbas está dispuesto a negociar su participación o apoyo a un Gobierno sionista a cambio de compromisos concretos para la sociedad árabe. Su estrategia para 2026 busca precisamente convertir nuevamente a Ra’am en un posible partido bisagra para la formación de una mayoría.
HaDemokratim

Como Avodá: 4 escaños de 120 de la Knesset.
Líder: Yair Golán (@YairGolan1), exsubjefe del Estado Mayor de las FDI, antiguo diputado de Meretz y elegido líder de Avodá en 2024.
Nombre del partido: הדמוקרטים (HaDemokratim, «Los Demócratas»).
Orientación: Izquierda sionista, socialdemócrata, liberal y secular. HaDemokratim pretende reunificar bajo una misma formación las dos principales tradiciones de la izquierda sionista israelí.
Matices internos: La antigua Avodá representa tradicionalmente una izquierda más institucional, pragmática y vinculada al establishment político y de seguridad israelí; Meretz, una izquierda más ideológica en derechos civiles, secularismo y resolución del conflicto palestino. Bajo Yair Golan, la nueva formación intenta combinar ambas: una izquierda claramente liberal y favorable a un acuerdo político con los palestinos, pero con un discurso de seguridad marcadamente sionista y militar.
Electorado principal: Izquierda sionista, votantes seculares y liberales, wokes, sectores urbanos y profesionales, movimiento kibutziano, votantes LGBT y parte del electorado preocupado por la defensa de las instituciones democráticas y contrario al Gobierno de Netanyahu.
Trayectoria y alianzas: Tras el desastre electoral de 2022 –Avodá sobrevivió por poco mientras Meretz quedó fuera de la Knesset- aumentó la presión para reunificar la izquierda. En 2024 Yair Golan ganó las primarias de Avodá y posteriormente impulsó la unión con Meretz bajo el nombre HaDemokratim.
Seguridad y Gaza: Pese a situarse en la izquierda, mantiene una línea de seguridad relativamente dura. Defiende eliminar el gobierno y las capacidades militares de Hamás, desmilitarizar Gaza y mantener capacidad israelí de supervisión y actuación de seguridad, pero combinándolo con una administración civil moderada y un marco árabe-internacional para la reconstrucción de la Franja.
Judea y Samaria: Defiende detener cualquier proceso de anexión, limitar la expansión de los asentamientos y avanzar hacia una separación política de los palestinos y una solución negociada de dos Estados. Aquí se mantiene cierto matiz histórico: Meretz fue tradicionalmente más contundente que Avodá respecto a la retirada de territorios y los asentamientos.
Religión y Estado: Marcadamente secular y liberal. Defiende matrimonio civil, transporte público limitado en Shabat según las autoridades locales, reconocimiento de conversiones fuera del Gran Rabinato y mayor pluralismo religioso.
Servicio militar jaredí: Defiende un reparto igualitario de las obligaciones nacionales y la incorporación de los jaredíes al servicio militar o nacional, rechazando las exenciones generales. Su programa plantea también una mayor integración de ciudadanos árabes y otras minorías en el servicio.
Economía: Socialdemócrata, aunque adaptada a una economía de mercado. Propone reforzar los servicios públicos, educación, sanidad y Estado del bienestar, reducir el coste de vida, proteger derechos laborales e invertir en infraestructuras, innovación y periferia.
Derechos civiles: Uno de sus principales ejes. Defiende la independencia judicial, igualdad entre ciudadanos, derechos LGBT, libertad de prensa y protección de las instituciones democráticas.
Líneas rojas para formar gobierno: Se presenta como una alternativa frontal al bloque de Netanyahu y la derecha religiosa, rechaza políticas de anexión y busca formar parte de una coalición sionista liberal que restaure las reformas de religión-Estado y revierta los cambios que considera perjudiciales para la independencia judicial.
Yashar

Líder: Gadi Eisenkot (@gadi_eisenkot), exjefe del Estado Mayor de las FDI (2015-2019), exministro del gabinete de guerra y antiguo diputado de HaMajané HaMamlajtí.
Nombre del partido: ישר! (Yashar!, «¡Recto!/¡Honesto!»).
Resultados en 2022: No concurrió. Yashar! es una formación creada por Eisenkot de cara a las elecciones de 2026 y favorita para ganarlas.
Orientación: Centro sionista, liberal e institucionalista, con un fuerte componente de seguridad. Eisenkot intenta construir una alternativa que trascienda parcialmente la división tradicional izquierda-derecha y centre el debate en seguridad nacional, responsabilidad pública, servicio al Estado y reformas institucionales.
Electorado principal: Votantes de centro y centro-derecha, antiguos votantes de Kajol Laván y HaMajané HaMamlajtí, sectores vinculados al Ejército y reservistas, además de electores moderados que buscan una alternativa tanto al bloque de Netanyahu como a la izquierda tradicional.
Trayectoria: Eisenkot fue jefe del Estado Mayor y posteriormente entró en política junto a Benny Gantz. En 2022 concurrió dentro de HaMajané HaMamlajtí, que obtuvo 12 escaños. Tras el 7 de octubre entró junto a Gantz en el Gobierno de emergencia y formó parte del gabinete de guerra.
Su hijo Gal Eisenkot z¨l murió combatiendo en Gaza en diciembre de 2023 y su sobrino Maor Cohen Eisenkot z¨l falleció también en combate al día siguiente. Eisenkot abandonó el Gobierno junto a Gantz en junio de 2024 y posteriormente rompió con HaMajané HaMamlajtí para crear su propio proyecto político.
Seguridad y Gaza: La seguridad constituye uno de los pilares del partido. Defiende unas FDI fuertes, reconstruir la confianza entre las instituciones y la ciudadanía y una estrategia regional que combine fuerza militar y diplomacia. Eisenkot sostiene que Israel debe garantizar que Gaza no vuelva a constituir una amenaza y rechaza el regreso de Hamás como poder militar y político, pero considera que la fuerza militar debe integrarse dentro de una estrategia política para el día después.
Judea y Samaria: Mantiene una posición relativamente centrista. No propone una retirada unilateral inmediata, pero considera necesario preservar la posibilidad de una separación futura de los palestinos y evitar medidas que conduzcan inevitablemente a un único Estado binacional. La prioridad inmediata continúa siendo la seguridad israelí.
Religión y Estado: Defiende mantener el carácter judío y democrático de Israel, pero con mayor libertad individual y un equilibrio entre las distintas comunidades. Su plataforma apuesta por acuerdos amplios en las cuestiones más divisivas en lugar de imponer cambios exclusivamente desde uno de los bloques.
Servicio militar jaredí: Uno de los elementos centrales de Yashar!. Eisenkot defiende el principio de «servicio para todos»: ampliar sustancialmente la participación de los jaredíes en las FDI o en un servicio nacional y repartir de manera más equitativa la carga entre los ciudadanos, especialmente después del 7 de octubre.
Economía y sociedad: Defiende una economía competitiva acompañada de inversión pública en educación, infraestructuras y periferia, así como aumentar la participación laboral y reducir las desigualdades sociales. Concede especial importancia a una educación estatal común que refuerce conocimientos básicos y cohesión nacional.
Reforma institucional: Otro de sus pilares. Yashar! propone avanzar hacia una Constitución israelí, establecer reglas más claras entre los poderes del Estado y reforzar los mecanismos de equilibrio y control, intentando alcanzar consensos amplios en lugar de reformas unilaterales.
Proceso de paz y región: Defiende buscar acuerdos regionales «desde una posición de fuerza», profundizando las relaciones con los Estados árabes moderados y utilizando la normalización regional como herramienta para mejorar la posición estratégica de Israel.
Líneas rojas para formar gobierno: Eisenkot aspira a formar un Gobierno sionista amplio y de consenso, con especial énfasis en seguridad, servicio para todos y reforma institucional. Yashar! se presenta fundamentalmente como alternativa al modelo político de Netanyahu y busca reconstruir un centro político capaz de integrar sectores de derecha y de izquierda.



