בס״ד

Seguramente no encontraremos en toda la Torá (Pentateuco) un versículo más extraño y a simple vista tan ilógico, y que tantos quebraderos de cabeza ha dado y continúa dando día de hoy que el de “No cocinarás cabrito, en la leche de su madre”.

Vivir conforme a los preceptos de la alimentación kosher no se limita a que no podamos comer cerdo o marisco, sino que entraña alguna que otra particularidad. Para empezar, y por resumirlo mucho, solamente podemos comer animales [mamíferos] que rumien y tengan la pezuña hendida, [acuáticos] que tengan aletas y escamas o [aves] que posean un penacho en la cabeza y tengan el dedo del medio más largo que otro. La shejitá (sacrificio) también es muy importante, ya que existen cinco situaciones que pueden volver taref (no apto para el consumo judío), a un animal kosher. De igual modo, es importante el tamaño del cuchillo según el tipo de animal que vas a sacrificar, así como que no tenga imperfecciones o roturas. Se ha de desangrar al animal y enterrar su sangre ya que también tenemos prohibido su consumo debido a que consideramos que “la sangre es vida” (Dt. 12:23). Una vez muerto, despiezarlo y comprobar que todos sus órganos estén bien, que no encontremos huesos rotos, algún desgarro o alguna enfermedad. Y muy importante: el animal jamás puede sufrir durante este proceso, por eso el corte es limpio y directo.

Y si piensas que aquí acaba todo estás en un error, puesto que la carne kosher puede dejar de serlo si ésta fue cocinada en un recipiente que fue utilizado anteriormente para el consumo de carne no kosher, de igual modo si se cocinó algo lácteo, aun si fuese kosher, ya que otro de los preceptos más distintivos del kashrut es la prohibición de juntar carne con lácteo, y es precisamente del origen histórico de este precepto que trata este artículo.

¿Es posible que durante tres mil años hayamos podido mal interpretar ese “No cocinarás el cabrito en la leche de su madre”? Y de ser así, ¿qué consecuencias podría acarrear?

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Antes de hacerlo, una pequeña advertencia: si eres shomer kashrut y no aceptas el carácter histórico de las prácticas y tradiciones judías, te recomiendo no leer este artículo.


DavidYabo

Israelí, divulgador de historia judía y arqueología bíblica. Formándome en El Seminario Rabínico Latinoamericano. La golá te mata o te hace más fuerte, así que voy para Rabino.

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