Antes del surgimiento de la asiriología como disciplina científica en el siglo XIX, reyes como Senajeriv eran conocidos casi exclusivamente gracias al relato bíblico. Con el desarrollo paralelo de la crítica bíblica y la arqueología del Oriente Próximo, comenzaron a aparecer fuentes materiales —inscripciones, relieves, ciudades y campañas militares— que permitieron identificar históricamente a esos personajes y contextualizar los textos bíblicos.
La campaña de Senajeriv contra Judá y el rey Ezequías no solo se conserva en la Biblia, sino también en los relieves de su palacio y en tres prismas reales, donde el propio monarca asirio dejó constancia escrita de sus conquistas.
El prisma en cuestión no solo habla de la destrucción de «cuarenta y seis ciudades de Judá», «rampas de asedio, arietes y el ataque de infantería», un botín de guerra de «doscientas mil ciento cincuenta personas, caballos, mulas, asnos, camellos, ganado mayor y menor», también menciona de forma explícita la ciudad real de Jerusalén y de cómo asedió al rey «Ezequías del país de Judá» cual «pájaro en su jaula»
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