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Sevilla fue el primer destino de nuestras vacaciones. Es una ciudad preciosa e increíble, y la verdad que poco más se puede añadir al respecto. Sus gentes, además de amables, se mostraban siempre dispuestas a ayudar al turista perdido a ubicarse para encontrar una determinada calle o monumento.
Por nuestra parte, decidimos conocer bien a fondo la historia de la Sevilla judía, hasta que la comunidad fuera expulsada en 1492, y decidimos contratar a un guía turístico, experto en la materia.
Moisés Hassán es un judío de origen sefardí, abogado, además de un estupendo guía a través de la judería sevillana. Nos enseñó sus calles, nos explicó su historia y cómo vivían (o más bien sobrevivían)  los judíos de la época junto con musulmanes y cristianos. También nos deleitó con historias sobre los numerosos pogroms así como las vejaciones que sufrió la comunidad judía, los libelos de sangre de los cuales a día de hoy se relatan como hechos históricos y reales, expulsiones a las que fueron sometidos a lo largo de los siglos, etc. Añadir a todo esto que Moisés también nos mostró la cruda realidad del legado judío, la irresponsabilidad por parte del ayuntamiento y otros organismos competentes, para con su conservación y difusión.
Sobre este tema tratará este post y no sobre la Historia de la Judería de Sevilla, que estoy seguro, encontraréis sobre ello en numerosos libros. Trataré de explicar de forma resumida los que, en mi opinión, son los tres ejemplos más lamentables sobre la situación del legado judío de Sevilla. Dejaré en último lugar el ejemplo que, a todas luces, me parece el más grave y cruel para con el recuerdo de nuestros antepasados.
Comenzamos:
En el año 1248 los cristianos conquistaron la ciudad árabe de Isbilya (Sevilla). Para purificar la ciudad, ésta fue vaciada por completo de gente por tres días, después de los cuales comenzó a repoblarse de nuevo con cristianos y judíos. Pese a que en un principio no hubo musulmanes en el reparto, los años subsiguientes los (ahora) almudéjares habitaron de nuevo en una zona delimitada de la ciudad, llamada morería.
Esta repoblación, conocida como Repartimiento de Sevilla, tiene como consecuencia que las mezquitas de la ciudad son convertidas en iglesias, excepto tres que son entregadas por el Rey Alfonso X a los judíos.
En un principio los judíos podían vivir en cualquier zona de la ciudad, sin embargo con el paso del tiempo, finalmente fueron obligados a hacinarse en un barrio solo para judíos.
Existió, como en toda ciudad europea con población hebrea, un barrio judío que acabó por convertiste en el gueto judío – la Aljama-. El cerco de la antigua judería se iniciaba en la calle Tintes, pasaba por la plaza de las Mercedarias, Conde de Ibarra y Federico Rubio hasta alcanzar Mateos Gago. De ese muro que rodeaba la judería, erigido en la segunda mitad del Siglo XIII, tan solo queda un pequeño tramo de muy pocos metros situado en la calle Fabiola. Apenas nadie conoce la historia de este pequeño muro porque no hay ningún tipo de señal que lo indique.
El ayuntamiento de Sevilla, por alguna razón que desconocemos, sigue sin señalizar el único vestigio que queda del citado muro para dar a conocerlo al turista o, incluso, al sevillano de a pie puesto que no dimos con ningún vecino que supiera qué era en realidad esta pared con tonalidad distinta al resto.
Si alguien cree oportuno pedir explicaciones al Ayuntamiento de Sevilla, por favor, podéis hacerlo en el Instituto de la Cultura y las Artes al teléfono +34 955 471 22 o en la cuenta Twitter del Ayuntamiento: @Ayto_Sevilla

Muro del Gueto de la judería de Sevilla.
Foto tomada por el autor de esta web

La Iglesia de Santa María la Blanca, ubicada en la calle del mismo nombre en pleno corazón de la judería, fue sinagoga y en sus comienzos una mezquita. Guarda un secreto a gritos que sus custodios se apuran en esconder a golpe de cepillo. Mucha gente conoce la historia de la iglesia y estoy seguro que a nadie importa que antes fuera un lugar de culto judío y musulmán. Sin embargo, lo que parece molestar es que recientemente tras su remodelación y al tirar un cuadro de Murillo (una copia, pues el original se encuentra en Madrid), se descubriera partes de la que fue en su día la sinagoga judía.
Aún es posible apreciar los últimos restos del templo hebreo, al menos hasta que las limosnas que recogen de turistas y beatas logren ocultar nuestro pasado tras un trozo de escayola y figuritas blancas.

Antigua sinagoga
Foto tomada por el autor de esta web

El cementerio judío.
Hace 17 años se descubrió mientras se excavaba en una obra, un cementerio judío que data de los Siglos XII y XV.
Paso a escribir el texto de la siguiente fotografía:

Enterramiento perteneciente al cementerio hebreo de Sevilla, 
ubicado a la salida de la Puerta de la Carne o Judería.
En la intervención arqueológica aquí realizada, se ha estudiado
este fosario que se prolonga en más de doscientos años a lo largo de
cuatro fases estratificadas o superpuestas (desde finales del s. XIII a finales del s.XV)
La estructura funeraria era una simple fosa, o como en este caso, 
una tumba tipo lucillo: de ladrillos y cubierta en bóveda o falsa bóveda. 
El ritual era la inhumación den decúbito supino, en ataúd, sin ajuar y con 
el rostro hacia el este.
 
Más que «hacia el oeste» yo hubiera puesto «hacia Jerusalem», puesto que es una definición más acertada.
 .
La siguiente fotografía muestra una de las 192 tumbas encontradas en el yacimiento arqueológico. Se supone que el resto están o cogiendo polvo en el sótano del Museo Arqueológico de Sevilla o bien perdidas, o vaya usted a saber que, en las obras como en las mudanzas, siempre se «pierden» cosas.
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Quizás sería mejor preguntar al propio museo en el siguiente email: museoarqueologicosevilla.ccd@juntadeandalucia.es o al teléfono +34 955 12 06 32
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Foto tomada por el autor de esta web

Si ya de por sí para la tradición judía desenterrar a los muertos es un sacrilegio, perder las tumbas y/o guardarlas en un sótano es ya el clímax. Pero si de España hablamos, aún puede ir mucho más allá esta afrenta a siglos de nuestra historia.

¿Os había mencionado que el cementerio fue expoliado para construir un garaje?
Como lo leéis.
Pero ojo al detalle: para recordar que el cementerio estuvo ubicado en este mismo terreno, ni cortos ni perezosos dejaron una de las tumbas (que ni tan siquiera es su emplazamiento original) tras una vitrina en el mismo espacio en el cual está permitido aparcar.
Puedo imaginarme vuestras caras al descubrir que, justamente al lado, hay un cartel de reservado donde además se dispone de una preciosa vista para apreciar el colorido interior del Parking, mientras que delante del ataúd, dificultando la vista e incluso la accesibilidad, descansa un vehículo.

Foto tomada por el autor de esta web

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Aquí lo podéis ver mejor desde otra perspectiva.

Foto tomada por el autor de esta web

Una visión más amplia, para dar fe de que se trata de un Parking público.

Foto tomada por el autor de esta web

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Añadir a esto que en la calle, en parte superior la que se accede para bajar al Parking, tampoco figura ningún cartel que indique que un piso más abajo se encuentra un trocito (nunca mejor dicho) del pasado judío de la ciudad.
Para los curiosos, este Parking está situado en la calle Cano y Cueto, junto  los jardines de Murillo.
Y aquí finaliza este pequeño y muy breve resumen de la importancia que la ciudad de Sevilla da a su legado judío.
Pero tranquilos, sevillanos, que no estáis solos. Historias como estas hay muchas en España. Me viene a la cabeza, por ejemplo, que el cementerio judío que encontraron en Valencia durante la construcción de El Corte Inglés edificaron sobre restos arqueológicos únicos. Una barbaridad.
Quiero creer que esto no va a quedar así. Somos en parte responsables de esto que esté ocurriendo puesto que no somos lo bastante persistentes. Recordemos que somos un pueblo de dura cerviz y que justicia, justicia perseguirás. No debemos conformarnos con nacer y respirar. Todos tenemos un objetivo común y responsabilidad para con nuestro pueblo.

כל ישראל ערבים זה לזה

Todo Israel es responsable el uno por el otro (Sanedrín, 27:72).
Quiero agradecer a Moisés por su tiempo y esfuerzo, por patearse junto con nosotros toda la judería y contestar a todas nuestras preguntas. Quiero, además, recomendar a todos que no dudéis en contratar sus servicios si de verdad queréis conocer la historia de la Sevilla judía.
Este post fue revisado por Moisés Hassán-Amsélem.
http://www.jewishspain.net
moises.hassan@gmail.com

Yom Rishon, 4 de Shvat de 5774
        Sábado, 4 de enero de 2014
דוד יאבו
David D. Yabo
Categorías: España

DavidYabo

Israelí, divulgador de historia judía y arqueología bíblica. Formándome en El Seminario Rabínico Latinoamericano. La golá te mata o te hace más fuerte, así que voy para Rabino.

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