Delito de cristología tuneada para pancarta de Jasiel-Paris Álvarez.

 

En un artículo reciente publicado en The Objective, se sostiene que “Jesús es palestino”, convirtiendo esa afirmación en un eslogan político aplicado retroactivamente al conflicto actual. La idea se apoya en una mezcla de anacronismos, confusiones semánticas y apropiaciones ideológicas que desdibujan tanto la realidad histórica de Jesús como el significado original del término “Palestina”.

A lo largo de este texto reproduzco en negrita los pasajes originales del artículo analizado y, a continuación, incorporo mis comentarios y correcciones, con el objetivo de contrastar cada afirmación con los datos históricos disponibles y distinguir entre geografía, identidad e instrumentalización política.

«Hace 2025 años nació el Niño Jesús en un portal de Belén. A día de hoy, Belén es una ciudad situada en Cisjordania, uno de los dos territorios que —junto a la franja de Gaza— conforman el Estado de Palestina (reconocido por el 80% de países miembros de la ONU, España incluida).»

El reconocimiento de la ONU no crea derecho, historia ni jurisprudencia: la ONU no es un tribunal, sino una asamblea política cuyas resoluciones, en general, no son vinculantes. Las mayorías diplomáticas no sustituyen al derecho internacional efectivo, ni permiten proyectar categorías políticas del siglo XXI sobre un hecho ocurrido bajo dominio romano.

Por no mencionar que el 60% de ese “80% de países miembros de la ONU” está compuesto por dictaduras, autocracias y regímenes donde los derechos humanos son una leyenda urbana.

 

«No hay lugar a dudas: Jesús es, con el mapa actual en mano, un palestino de nacimiento.»

Igual que Abraham y Hammurabi serían iraquíes, Rut jordana y Ciro el Grande iraní. Nada más lejos de la realidad.

Es el mismo razonamiento brillante de ciertos egipcios modernos que se autoproclaman herederos directos de los faraones, borrando de un plumazo a los auténticos descendientes históricos de aquella población: los coptos.

Confundir fronteras modernas con identidades antiguas no es historia: es propaganda con Google Maps.

«Habrá quien diga que esto es un anacronismo, pero la misma afirmación habría sido válida hace más de dos mil años. «Palestina» es el nombre histórico tradicional de la región costera del Levante meridional, situada entre Siria y Egipto. Quien allí naciese sería, desde el punto de vista de la geografía clásica, un palestino.»

 El término “Palestino” deriva de los filisteos, que a su vez descienden de uno de los llamados Pueblos del Mar.

La primera mención a “peleset” 𓊪𓍢𓂋𓐠𓍘𓇋𓌙𓀀𓏺𓏻 (pw-rs-ty) la encontramos en el Templo de Medinet Habu (1150 a. e. c.), aunque no como región, sino como pueblo procedente del Egeo: los futuros filisteos, un pueblo extranjero tal y como se demuestra la cerámica y los cementerios hallados en Ashdod y Ashkelón, además de una Estela del siglo VII a. e. c. la cual menciona una deidad griega:

El templo que construyó Ikausu (Ajish), hijo de Padi, hijo de YSD, hijo de Ada, hijo de Yair, rey de Ecrón, para PTGYH, su señora. Ella le bendiga, le guarde, prolongue sus días y bendiga su tierra”.

El teónimo femenino PTGYH podría tratarse de un nombre indoeuropeo compuesto por los elementos PT, relacionado con la raíz POT / POS “señor”, y GYH, vinculado con el griego “tierra”. Cf. J. Pokorny, Indogermanisches Etymologisches Wörterbuch (Bern – München, 1959), vol. I, p. 842.

«Existe el error historiográfico de que aquella zona fue bautizada por los romanos como «Palestina» solamente a partir del año 135 después de Cristo, por lo que Jesús en ningún caso podría haber sido identificado como palestino. No es cierto. Ya se denominaba «Palestina» a aquella tierra en fuentes tan antiguas como Heródoto (el padre de la Historia) en el año 425 antes de Cristo,»

Heródoto de Halicarnaso, pese a su fama como “padre de la Historia”, es una fuente problemática. Como señala Manuel Balasch, incurre con frecuencia en errores genealógicos, credulidad ante relatos locales y fallos geográficos, fruto de un método basado en recoger testimonios de oídas.

En sus Historias, Heródoto menciona en varias ocasiones el término Παλαιστίνη (Palaistínē) -Libro I (Clío) 105 [pág. 127]; Libro II (Euterpe) 104 [pág. 242] y 106 [pág. 243]; Libro IV (Melpómene) 39 [pág 407]; Libro VII (Polimnia) 89 [pág. 693], según la edición de Manuel Balasch (Heródoto, Historias, Cátedra, Letras Universales). Si entráis en cada capítulo podréis ver el texto original en koiné y griego moderno.

El término significa literalmente «tierra de los filisteos». Sin embargo, como subraya Balasch, no es un concepto unívoco ni político: Heródoto lo emplea para designar una franja geográfica costera, nunca una entidad soberana.

En todas sus apariciones, la región es llamada «Palestina de Siria», es decir, un territorio integrado y subordinado al ámbito sirio, no un reino ni un Estado independiente.

Geográficamente, esta “Palestina” corresponde a la Pentápolis filistea y a la llanura litoral, una zona fácilmente transitable para los ejércitos, frente al interior montañoso -del Néguev a la actual Jenín- que ofrecía una resistencia natural mucho mayor. Por ello, Heródoto no describe incursiones por la histórica Judá/Judea, que en ese momento no era un reino independiente, sino una provincia persa denominada Yehud Medinata, es decir, la provincia de Judá.

El propio Heródoto confirma que las rutas militares evitaban esa región en el Libro III (Talía), al narrar la campaña de Cambises II contra Egipto (525 a. e. c.), indicando que la ruta iba desde Fenicia hasta Gaza, ciudad “de Siria”, cuyos habitantes “se llaman a sí mismos palestinos”. Se trata, de nuevo, de un pueblo costero integrado en Siria, no de una soberanía independiente.

Otro ejemplo histórico es la campaña militar de Senaquerib (701 a. e. c.). El Prisma de Senaquerib relata cómo arrasó 46 ciudades de Judá. Primero sitió ciudades filisteas (Jafa, Bene Brak, Azor, Ecrón) y después judaítas (Timná, Lajís, Jerusalén).

Además, en los tres prismas que Senaquerib mandó escribir y que hoy se encuentran en Chicago, Londres y Jerusalén, menciona no solo al rey judaíta Ezequías, también expresamente al Reino de Judá 𒅀𒌑𒁕𒀀𒀀 – Ia-ú-da-a = Yehudāya. En los textos asirios, la duplicación vocal 𒀀𒀀 (a-a) indica vocal larga ā. Esa forma, -āya, es un sufijo de gentilicio o etnónimo geográfico: algo así como el “-ense”, “-ita” o “de tal lugar”, en español. A veces precedido por el determinativo 𒆳 (KUR) = “país”.

 

«y aún antes entre los egipcios (más de mil años antes de Cristo).»

 No fue hasta la XVIII Dinastía (siglo XVI e. a. c.) que Egipto mostró interés por las tierras levantinas.

En el 22º año de su reinado, Ahmose I -Amosis I-, fundador de la XVIII Dinastía, expulsa a los Hicsos (XV Dinastía), y con ello nace el Imperio Nuevo. Amosis unifica el país y un orgullo nacional mueve al faraón a una severa venganza contra los aliados hicsos; semitas (asiáticos) y nubios. Comienza así una serie de campañas militares contra el norte que continúa hasta Ramsés III (XX Dinastía). A lo largo de casi tres siglos, Egipto mantiene un dominio muy disputado en el norte (actual Líbano), con el Imperio Hitita, hasta el colapso total de la región en el año 1177 a. e. c., como consecuencia de las destructivas invasiones de los Pueblos del Mar (Morá, 2018: 146-153), que en el lapso de tres décadas consiguen acabar con imperios como el hitita y desestabilizar fuertemente al egipcio.

Más de tres mil años después nos ha llegado documentación de aquella época en forma de inscripciones jeroglíficas y cuneiformes, en el caso de las correspondencias de Amarna, sobre el comercio entre Egipto y reinos locales, o súbditos, sobre victorias y derrotas, recetas culinarias, tratados de paz, correspondencia diplomática e incluso militar. Miles de documentos que nos ayudan a comprender, no solamente la sociedad egipcia, sino la conexión social y el comercio que existía en todo el Oriente Próximo, sin duda mucho más fluida entre vecinos que la que vivimos en la actualidad. Quizás la primera globalización que tengamos constancia. Y NINGUNA mención a una tierra llamada Palestina.

En ninguna de las casi dos mil inscripciones de la XVIII Dinastía egipcia (Sethe, 1906) aparece el término Palestina. El territorio comprendido entre el mar Mediterráneo y el río Jordán es designado en las fuentes egipcias con diversos topónimos, entre ellos Sṯṯ (𓋫𓏏𓈉), Djahy (𓍑𓉔𓈉) y Reṯenu (𓂋𓍿𓈖𓏌𓅫𓄡𓈉), nunca como una entidad llamada “Palestina”.

Sobre este último topónimo, Reṯenu (Rechenu), es partir de la XII Dinastía cuando comenzamos a tener documentación más fluida, concretamente en una óstraca que relata la Historia de Sinuhé del siglo XIX a. e. c., mencionándolo hasta en cinco ocasiones.

Estos tres topónimos aparecen también en otras fuentes egipcias:

  • Anales de Amenemhat II

 

  • La Estela de Sobek-Khu

  • La Estela de Kamose

 

  • La estela poética de Tutmosis III

  • La Estela de Gebel Barkal, entre otras.

 

Lo que sí encontramos es una mención a Israel en la Estela de Merenptah que data del año 1203 a. e. c., que relata las campañas militares del faraón Merenptah en la región de Canaán (kȝ-n-ˁ-n-ˁ)

En la imagen se menciona I-si-ri-ar como pueblo (𓀀𓀭), junto con el origen a través de su jeroglífico 𓌙 (T14) que representaba a los asiáticos rebeldes, y servía como determinativo en palabras como “crear”, “arrojar” o “enemigo”.

¿Y por qué ese «Isiriar»? En el egipcio medio no existía una distinción fonética clara entre /r/ y /l/. Ambos sonidos eran representados por el signo 𓂋, que fonéticamente corresponde a /r/, pero se usaba también para aproximar /l/ extranjeros. Ejemplo: Babel (Babilonia) 𓃀𓃀𓂋.

Es recién en época ptolemaica cuando el egipcio jeroglífico desarrolla el signo 𓃭 para la letra L, debido a la influencia del griego y la necesidad de transcribirlo con más precisión: Κλεοπάτρα (Cleopatra) 𓏘𓃭𓍯𓊪𓏏𓂋

 

«El término «Palestina» se encuentra en autores griegos (de Aristóteles a Pausanias) y romanos (de Plutarco a Dion Crisóstomo), incluyendo a los contemporáneos de Jesús (de Ovidio a Plinio el Viejo) e incluyendo a autores judíos de lengua griega (de Filón de Alejandría a Flavio Josefo): no olvidemos que el griego fue un idioma principal del primer cristianismo (en él está escrito la Biblia y seguramente lo habló Jesús, que, por tanto, perfectamente pudo identificarse como palestino).»

El término «Palestina» aparece efectivamente en numerosos autores griegos y romanos -desde Heródoto hasta Plinio el Viejo, pasando por Aristóteles, Plutarco o Dión Crisóstomo-  así como en autores judíos que escriben en griego, como Filón de Alejandría o Flavio Josefo. Sin embargo, su uso es estrictamente geográfico y literario, no político ni nacional.

En la tradición grecorromana, Palaistínē deriva de la tierra de los filisteos y se aplica de forma imprecisa a la franja costera del sur del Levante, a menudo integrada dentro de Siria (“Palestina de Siria”). El término coexiste con denominaciones mucho más precisas y operativas como Judea, Galilea o Samaria, que son las que designan realidades administrativas y políticas concretas, especialmente en época romana.

Este punto es crucial: en tiempos de Jesús no existía ninguna provincia, reino ni entidad política llamada “Palestina”. La entidad administrativa bajo dominio romano era Judea, dependiente de Siria, con capital en Jerusalén. El uso de Palestina por parte de autores clásicos no implica soberanía, identidad nacional ni continuidad política, del mismo modo que el empleo de términos como Asia o Libia en la Antigüedad no define Estados modernos.

No será hasta después de la revuelta de Bar Kojba (132–135 e. c.) cuando Roma rebautice oficialmente la provincia como Syria Palaestina, una decisión de carácter político y punitivo, destinada a diluir el vínculo histórico entre Judea y el pueblo judío. Proyectar este uso tardío hacia épocas anteriores constituye un anacronismo histórico, frecuente en discursos ideológicos, pero insostenible desde el punto de vista académico.

«Pero vivimos unos tiempos en que todo se politiza y polariza, empezando por la Historia

No: vivimos tiempos en los que cualquier iletrado recibe un altavoz y se dedica a soltar barbaridades sin aportar un solo dato, ajustando la historia a su agenda política, a menudo cargada de prejuicios medievales.

«De pronto, una afirmación que hace cien años no hubiese escandalizado a nadie —que Jesús es palestino— se convierte en un polémico eslogan partidista entre los actuales «pro-Palestina» y «pro-Israel». Unos querrían un Jesús guerrillero y freedom fighter, quizás árabe e incluso musulmán, y los otros querrían un precursor del sionismo de rubia melena y ojos azules (estilo anglo o asquenazí) que «vino a instaurar el Reino de Israel» en lucha contra sus enemigos. Los proisraelíes insisten en que hablar de un Jesús palestino es una forma de borrar la identidad judía de Jesús y el vínculo milenario de los judíos con su Tierra Prometida. De hecho, grupos de presión sionistas como el yanqui Combat Antisemitism Movement han empezado a listar la frase «Jesús es palestino» como un lema antisemita que puede ser un delito de odio.»

El problema no es discutir a Jesús, sino redefinirlo con categorías modernas. En el siglo I no existía una identidad “palestina”: Jesús fue judío de Judea, vivió y murió como judío y dentro del mundo judío.

Convertirlo hoy en “palestino” no aclara la historia, la reescribe para el presente. Y cuando para ganar un relato necesitas borrar la identidad judía, el problema no es histórico, es ideológico.

Más que “delito de odio” yo lo llamaría delito de cristología tuneada para pancarta.

«Pero es esta campaña contra el nombre histórico de «Palestina» lo que realmente está borrando una parte de la identidad judía. Antes de la proclamación del Estado de Israel en 1947, los judíos que vivían allí se consideraban a sí mismos palestinos, fuese bajo el Imperio otomano o bajo el Imperio británico. Hasta 1947, tanto judíos como musulmanes y cristianos eran todos palestinos. Los propios pioneros del movimiento sionista llamaban en un clásico cartel de propaganda de 1936 a «visitar Palestina» («Visit Palestine») y Golda Meir, que fue primera ministra de Israel, podía decir que «soy palestina, entre 1921 y 1948 tuve pasaporte palestino».»

Nadie “borra” el nombre Palestina: lo que se discute es confundir un término administrativo colonial con una identidad nacional moderna.

Antes de 1948, “palestino” designaba a los habitantes del Mandato Británico, no a un pueblo distinto del judío. Por eso había palestinos judíos, árabes y cristianos, y por eso los judíos usaban el término sin problema.

El sionismo no negaba la identidad judía, la afirmaba; lo que cambió en 1948 fue que los judíos recuperaron su nombre histórico como pueblo soberano: Israel.

Citar carteles turísticos o pasaportes del Mandato —como el de Golda Meir— no prueba una identidad palestina judía, sino exactamente lo contrario: que “palestino” no era una identidad nacional excluyente, como se intenta imponer hoy retrospectivamente.

 

«El verdadero borrado es también el que se ha hecho con los palestinos de religión cristiana, que fueron desplazados, pasando de ser casi un 10% en Israel a ser menos del 2%. En el imaginario occidental no existen tales cristianos palestinos, la comunidad de Belén donde nació Jesús, solo existen los israelíes judíos, por un lado, y los palestinos musulmanes, por otro. Hace unos días la Casa Blanca organizó un viaje a Israel para un millar de cristianos sionistas evangélicos que vieron lugares santos del judaísmo (incluyendo asentamientos en tierras palestinas), pero «olvidaron» visitar Belén, Nazaret o la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.»

 Hablar de un supuesto “borrado” de los cristianos palestinos culpando a Israel es una simplificación interesada.

El descenso demográfico cristiano en Oriente Próximo es generalizado y se explica sobre todo por emigración, presión islamista e inestabilidad, no por una política israelí.

De hecho, los cristianos dentro de Israel han crecido en número, educación y nivel de vida; el gran desplome se da en Belén y Gaza, bajo control palestino, un dato que suele omitirse.

Que grupos evangélicos visiten Israel y no prioricen Belén no implica negación alguna: para ellos, sin discusión, Jesús nació en Belén, pero no sacraliza los lugares. El mensaje importa más que la geografía. Eso no es borrado: es teología evangélica básica.

Instrumentalizar a los cristianos palestinos para señalar a Israel, mientras se ignoran las causas reales de su éxodo, no es defensa de minorías: es propaganda selectiva.

«Quien no se olvida de los palestinos es el propio Jesús. Quizás porque, en su paso por este mundo, vivió en tierra palestina algo parecido a lo que vivirían los árabes palestinos más de 20 siglos después: una familia desplazada»

Según Lucas (2:1-5), el viaje se debió a un censo ordenado por el emperador romano César Augusto. José, como supuesto descendiente de la casa de David, debía registrarse en Belén, su ciudad ancestral, y María lo acompañó estando embarazada.

Es decir, se trató de un desplazamiento interno dentro del Imperio Romano (de Galilea a Judea), motivado por una obligación administrativa y legal, no por huida de persecución, guerra o amenaza inminente.

 

 

«(si quisieran pasar hoy de Nazaret a Belén, María y José tendrían que cruzar siete controles militares),»

 Jesús no podría haber nacido hoy  en Belén porque la entrada en territorio A y B de Cisjordania a judíos (José y María lo fueron), está prohibida, básicamente porque nos matan. Prueba a ponerte una kipá y me cuentas la experiencia, si es que sobrevives.

 

«una ocupación (entonces romana, hoy israelí),»

 Es tal la demagogia o la ignorancia de esta frase que no sé ni por dónde empezar.

Roma era una potencia imperial extranjera que conquistó Judea por la fuerza en el 63 a. e. c., destruyó Jerusalén, arrasó el Templo, reprimió revueltas con masacres y deportaciones y, tras el año 70 y especialmente el 135, expulsó a gran parte de la población judía. Eso es una ocupación colonial clásica, sin matices.

El Estado de Israel, en cambio, no es un imperio externo: es el Estado nacional del pueblo judío en su tierra histórica, reconocido internacionalmente, surgido tras el Mandato Británico y una guerra iniciada por sus vecinos. No llegó con legiones desde Italia ni gobernó como provincia extractiva de una metrópoli lejana.

Llamar “ocupación” a la soberanía judía es negar el vínculo histórico, jurídico y demográfico judío con la tierra, y además vaciar de sentido el propio concepto de ocupación.

Si todo control político que no gusta es “ocupación”, entonces ningún Estado sería legítimo, empezando por la mayoría de los actuales.

 

«la falta de techo para nacer y vivir (entonces en un pesebre, hoy en campamentos o entre cascotes), o la perspectiva de huir del infanticidio de los Herodes y Netanyahus (la Sagrada Familia a Egipto, los palestinos de hoy a medio mundo como refugiados).»

 Equiparar a Herodes, un rey cliente impuesto por Roma, con Netanyahu, líder electo de un Estado democrático, es una falsificación histórica.

El supuesto “infanticidio de Herodes” no está documentado históricamente fuera del Evangelio de Mateo y no puede usarse como hecho ni como analogía política sin mala fe.

El pesebre es un símbolo teológico, no una alegoría de ocupación, y reutilizarlo para acusar a los judíos actuales reactiva el viejo libelo del judío asesino de niños, ayer Herodes, hoy Israel.

Por último, la huida de la Sagrada Familia ocurre dentro del Imperio romano; el problema de los refugiados palestinos surge tras el rechazo árabe a la partición de 1947 y la posterior guerra. Mezclar ambos casos borra deliberadamente causas y responsabilidades.

Pero, ¿qué esperar de Jasiel, que en su día justificó públicamente escupir a judíos españoles en un programa con un 13,3 % de cuota de pantalla (7/2025)?

 

El libelo de Juan Herrera en Julia en la Onda (Onda Cero)

בס״ד

La semana pasada el partido español VOX se vio envuelto en una seria polémica relacionada con su candidato por Albacete al Congreso de los Diputados, Fernando Paz, debido a unas ldeplorables declaraciones de su visión revisionista sobre el Holocausto que le hicieron dimitir de su cargo a los pocos días.

Ayer, en el programa de radio de Ondacero “Julia en la Onda”, escuché atónito unos comentarios de Juan Herrera (11:23 min.), colaborador del programa, que en base a una difamación comparaba Israel con el nazismo.

La intervención del señor Herrera comenzaba hablando sobre los arios y la pureza de sangre, para continuar diciendo que Israel hace pruebas de ADN para certificar si los migrantes son realmente judíos y poder casarse. Uno, que está más que acostumbrado a leer sandeces contra Israel sobre todo en redes sociales, ha de reconocer que ésta declaración me dejó completamente en shock. ¿Cómo se puede permitir que en pleno siglo XXI que la radio de un país democrático publique auténticos libelos de sangre? Odio gratuito no solo ya contra Israel sino contra todo el pueblo judío en general. ¿Acaso no hemos aprendido absolutamente nada de la historia?

El señor Herrera continuaba su intervención asegurando que Israel “para repoblar la Franja de Gaza y otros territorios que llaman los israelíes territorios ocupados, ellos (los israelíes) trajeron unos seres que vivían en Rusia, judíos rusos, los importaron a Israel para poblar esas zonas conflictivas porque esta gente traía una mano delante y una detrás”. Julia Otero, directora del programa, no solo no pareció sorprenderse en absoluto ante estas terribles declaraciones sino que al final remarcó convencida: “Hay que demostrar pedigrí, antecedentes genéticos puros”.

La shoá (Holocausto) no comenzó en Auschwitz, sino en la incitación al odio.

Estamos cansados de que la prensa española escuche campanas y no sepa de dónde viene el sonido. Hartos. Es agotador hacer su trabajo.

Hace un mes la página web de noticias del mundo jaredí (ultraortodoxo), Kipa.co.il, publicaba que el instituto de genética Itim recibió solicitudes de docenas de parejas judías provenientes de las ex repúblicas soviéticas, a petición de un tribunal rabínico, para someterse a un examen de ADN para demostrar su condición judía. El medio religioso, que cuestiona este despropósito, cita al Rabino Dr. Saúl Faber y presidente de Itim, y aclara que ese examen no demuestra absolutamente nada. Además afirma que “estos rabinos desprecian la halajá (ley religiosa judía), ya que existen herramientas para resolver estas situaciones. «No entiendo por qué estos rabinos quieren arrojar la halajá a la basura y confiar en la ciencia”. Termina diciendo que utilizar pruebas de ADN para resolver estas dudas creará una división entre el pueblo judío.

El Rabino Dr. Faber sugiere que todo es una cortina de humo y lo explica de la siguiente manera: “en Israel hay cerca de 400 000 inmigrantes procedentes de la antigua Unión Soviética que tienen (al menos) un abuelo judío (nota del autor: requisito indispensable para poder emigrar a Israel). Según la ley judía no son judíos, por lo que la demanda para verificar su judaísmo en relación a esa cantidad (al número de parejas que han solicitado las pruebas genéticas) es con toda certeza una cortina de humo”. Es decir que Israel no pide pruebas de ADN para corroborar el acervo genético judío, como lo haría otrora el nazismo con la raza aria. Cuatro judíos fundamentalistas religiosos no representan a todo un país ni al pueblo judío.

Cuando aclaro este tipo de polémicas siempre me viene a la cabeza el juego del teléfono roto, ese divertido juego con el que solíamos pasar el tiempo antes de que hubiese aplicaciones o la PlayStation. Para quien no lo recuerde, o en su país se llame de otro modo, consistía en que un niño decía muy rápido una palabra o una pequeña frase a un segundo niño y este aun tercero, y este a un cuarto… y así hasta que llegaba a oídos del último niño y todos reíamos porque la palabra en cuestión no era en absoluto ni parecida.

Sin embargo, ya de adultos, estos juegos no nos divierten, nos duelen y causan dolor a otros. Producen prejuicios, miedo, rechazo y finalmente odio. Estamos tan acostumbrados a las fake news que no nos sorprenden ya los disparates y las difamaciones. Y cuando escuchamos que los judíos realizan pruebas genéticas para demostrar la judeidad ya nadie se inmuta porque, lamentablemente, estamos muy acostumbrados al odio a Israel

Yom Rishon 17 de Adar II 5779

Otra moción anti Israel que de nuevo silencia a Hamás aprobada en el Ayuntamiento de Valencia

בס״ד

Tras la moción anti israelí aprobada por el Ayuntamiento de Barcelona el mes pasado, Valencia se sumó a la iniciativa y aprobó la adhesión a la campaña ELAI (Espacio Libre de Apartheid israelí), que en idioma coloquial significa negar al pueblo judío, y solo al judío, nuestro derecho a la autodeterminación en nuestra patria ancestral. Mi entrevista en Radio Jai.

A continuación podréis comprobar cómo en base a un libelo-moción un consistorio puede continuar fomentando el odio a Israel, perjudicando los intereses israelíes e incluso judíos en toda España con total impunidad.

Moción anti israeli Valencia

Y, por cierto, una cosita sobre apartheid:

Jamal Zahalka: diputado

Salim Jubran: exjuez del Tribunal Supremo (uno de los cinco jueces que condenó a prisión al ex Primer Ministro israelí Ehud Olmert por corrupción)

Zouheir Bahlol: diputado laborista

Reda Mandour: Embajador de Israel en Brasil

Hussniya Jabara: primera mujer musulmana elegida diputada (1999-2003)

Mijael Karayanni: Rector de la Universidad Hebrea de Jerusalén

Bahij Mansour: Embajador de Israel en Santo Domingo

Anan Falah: primera mujer beduina en ser piloto civil, abogada y dentista.

Jamal Hakroush: primer musulmán adjunto de Inspector General de policía

Ali Yahya: ex Embajador en Finlandia, Grecia, exdirector general de enseñanza de la lengua árabe en el instituto Akiva desde 1972 hasta 1995, excoordinador de la División de Proyectos Especiales del Ministerio de Asuntos Exteriores para Oriente Medio

George Karra: juez del distrito de Tel Aviv (uno de los tres que dictaminó prisión contra el expresidente de Israel Moshé Katzav)

Ayoub Kara: diputado del Likud nombrado Ministro de Comunicación

Etc.

Yom Revi´i 21 de Tammuz de 5778
Miércoles, 4 de julio de 2018

Breve historia del activismo LGBT en Israel

בס״ד

Israel y los derechos LGBT

En 1975 se creó la primera asociación LGBT israelí con el nombre “asociación para la preservación de la privacidad” que luchaba para garantizar la privacidad de las personas LGBT, debido al riesgo que existía salir del armario. Poco después en 1979 tuvo lugar el primer evento público en la Plaza de los Reyes de Israel, en Tel Aviv (actual Plaza Rabin), y consistió en una concentración que reivindicaba los mismos derechos e igualdades a la que fueron invitadas  asociaciones judías, y también asociaciones del extranjero. Debido a la escasa aceptación por parte de la sociedad israelí de la época no volvió a organizarse un acto así hasta los años noventa.

En 1988 la homosexualidad fue legalizada en Israel y poco después en 1993 se celebró un modesto primer Orgullo Gay en los jardines Sheinkin, Tel Aviv. En 1996 se organizó otro evento evento LGBT aún mayor, con hasta 40 vehículos. No fue hasta 1998, coincidiendo con el triunfo de Dana International en Eurovisión, que el Orgullo Gay no alcanzó las espectaculares dimensiones convirtiéndose en un acto multitudinario y repitiéndose de forma ininterrumpida durante dos decadas, llegando a congregar hasta 250 mil asistentes (para una ciudad de  400 mil habitantes) en 2018.

Nuestro Orgullo Gay no solo es único en la región, además es el mayor de Asía continental y uno de la mejores del mundo.

Homofobia

Los comienzos no fueron fáciles, el camino fue muy duro y aún queda para llegar a la meta. Pese a que Israel es un país a la vanguardia en derechos LGBT continúa habiendo homofobia en algunos sectores del país. Dos trágicos sucesos azotaron a la comunidad LGBT israelí:

El 1 de agosto de 2009 un hombre abrió fuego contra una sede LGBT en la ciudad de Tel Aviv matando a Nir Katz z”l de 26 años y a Liz Trubishi z”l de 16 años e hiriendo a otras 10 personas más. Nunca antes había ocurrido un atentado directamente sobre la comunidad gay israelí y el shock fue a nivel nacional. Tanto el Primer Ministro Benjamín Netanyahu (Likud) como el ex Presidente Simón Peres z”l (Kadima), y otros líderes israelíes condenaron el crimen. A ellos se añadió la líder de la oposición Tzipi Livni (Campo Sionista), que ofreció un discurso en la calle Najmani, sede de la asociación atacada:

Aunque todavía no sabemos todos los detalles, el odio existe y hay que combatirlo. Este atentado debe despertar a la sociedad para desprenderse de sus prejuicios y respetar a todos sus ciudadanos, independientemente de su orientación sexual.

Shira Banki z”l, de 17 años fue asesinada en 2015 durante la marcha del Orgullo Gay de Jerusalén por un psicópata, tal y como fue descrito en la web de Kikar Shabat, el medio de comunicación más grande e influyente del mundo ultraortodoxo en Israel. Un judío fundamentalista y psicópata, pero también homófobo, que atentó no solamente contra la vida de una joven sino contra los valores del judaísmo, contra los valores de nuestra democracia y contra el derecho a la vida y la libertad de vivirla.

Aún queda un largo camino para alcanzar la meta, sin embargo Israel continúa avanzando en la defensa de los derechos LGBT con el incremento de leyes que nos defienden a todos.

Desde las modestas concentraciones en los años setenta y noventa hasta nuestros días los eventos y marchas del Orgullo Gay se han expandido por todo el país como muestra el siguiente mapa de eventos de este año 2018.

La ciudad blanca continúa siendo el bastión gay israelí, sin embargo las marchas del Orgullo también se celebran en la capital del país Jerusalén, así como en otras ciudades como Haifa, Rishon Lezion,  Ashdod y Eilat.

Tel Aviv ha dejado de ser ya el exclusivo “barrio gay de Israel”.

Actuaciones en todo el país para el Orgullo Gay 2021

Todo esto se lo debemos a décadas de esfuerzo por parte de miles de activistas, gran parte anónimos, que lucharon y luchan por la igualdad de todos los israelíes.

Yom Shishí 2 de Tammuz de 5778
Viernes, 15 de junio de 2018

Declaraciones de la portavoz del Gobierno de Israel manipuladas para incitar al odio contra Israel

בס״ד

La prensa europea ha demostrado una vez más lo miserable que puede llegar a ser cuando se trata de (des)informar sobre Israel.

Ayer la prensa internacional enmudeció cuando Salah Bardawil, alto funcionario de Hamás, admitió por televisión que 50 de los 62 de los muertos en las violentas manifestaciones del pasado 14 de mayo eran miembros del grupo terrorista Hamás. El negocio que supone culpar a Israel por la muerte de indefensos civiles se estaba yendo a pique, por lo que había que buscar una solución y, como las declaraciones del hijo del Primer Ministro no fueron lo que esperaban, se eligió un objetivo más significativo: la portavoz del gobierno israelí Mijal Maayan.

La prensa irlandesa emitió el día 14 unas breves declaraciones de Mijal sobre la situación de seguridad en el sur del país, declaraciones que como veréis fueron manipuladas, y que la prensa española rescató durante el día de hoy para eludir los comentarios de Salah Bardawil y central el foco en «el genocida Estado de Israel».

Podéis observar en el siguiente video cómo una voz en off realiza una pregunta que nada tiene que ver con la cuestión que le plantea el periodista que está entrevistando a la portavoz del gobierno israelí. La voz en off pregunta que por qué (Israel) dispara contra los palestinos, y acto seguido la declaración de Mijal: «No podemos meter a toda esa gente en la cárcel«. Y el video siemplemente acaba aquí, a medias. Como me explicó la propia Mijal en un mensaje por Facebook, en la entrevista el periodista me preguntó por qué no metíamos a los alborotadores en la cárcel, y no que por qué matamos a los palestinos.

Numerosos medios de comunicación recogieron este sesgo informativo de la cadena irlandesa y lo dieron por cierto, sin contrastar la información ni tan siquiera, por alusiones, ponerse en contacto con la portavoz del gobierno israelí para verificar sus declaraciones. Simplemente las dieron por válidas. A las injurias de la prensa se sumaron numerosas personalidades, políticos incluídos, y miles de mensajes de odio ocuparon las redes sociales. El mensaje de Selah Bardawil ya era historia.

Podéis escuchar a continuación las declaraciones completas de Mijal, subtituladas en español.

Respuesta que me dio Mijal Maayan por Facebook, aclarando el sesgo informativo irlandés.

El usuario de Twitter Pablo Stefanoni también publicó una pequeña aclaración de la portavoz.

Este es otro libelo más de una larga lista de sesgo informativo al que estamos muy acostumbrados, pero que combatimos cada día para desenmascarar a estos farsantes y colaboradores.

Como dice Maayan, sé cuánto es el odio que nos tienen, y en verdad se puede palpar ya en cualquier lugar.

La noticia real de hoy, la que la prensa española ha omitido porque no les sale rentable, os la dejo por si aún no os habéis enterado.

Las declaraciones manipuladas de la portavoz del gobierno israelí Mijal Maayan están siendo difundidas en redes sociales e incitan al odio contra Israel. Por favor, utilizad la información de este artículo para luchar contra este nuevo libelo

Yom Jamishí 3 de Siván de 5778
       Jueves, 17 de mayo 
de 2018

Érase una vez… un fiasco de historiador

בס״ד

Las elecciones catalanas están al caer y qué mejor oportunidad para hacer campaña en una fecha tan significativa para dos pueblos con mucho juego -el judío y el palestino-, como el 29 de noviembre.

El 29 de noviembre de 1947 las Naciones Unidas votaron a favor de la Resolución 181, más conocida como Partición de Palestina, un proyecto encargado por la entonces Sociedad de Naciones a Inglaterra, quien a modo de protectorado gobernó desde el río Jordán al Mediterráneo.

Para entender el Plan de Partición en una simple frase; se trataba de crear dos estados – uno judío y uno árabe -, en un territorio donde no había ningún estado.

Treinta y tres países votaron a favor (85% de los votos), 13 en contra y 10 se abstuvieron. El yishuv (nombre por el que se conocía a la población judía palestina antes del establecimiento del Estado de Israel), aceptó la Partición mientras que los árabes palestinos así como la totalidad de los países árabes de la región la rechazaron. Esto significaba dos cosas:

  • No al establecimiento de un estado judío
  • No al establecimiento de un estado (otro más) árabe

Esta negativa árabe acabó más tarde en una guerra cuyo inspirador lema fue «echad a los judíos al mar». Bajo este objetivo ejércitos de siete países árabes junto con milicias de distintas regiones atacaron al recién creado Estado judío el 15 de mayo de 1948. Curiosamente quienes aún cuestionan la existencia de Israel – y solo de Israel -, conmemoran este día denominándolo Nakba (catástrofe), debido a que tal día supuso una catástrofe para el pueblo palestino al verse obligado a huir. Dejando de lado este bulo y ciñéndonos a la historia y los hechos, lo que no me queda claro es si la verdadera catástrofe para este tipo de individuos fue que cinco ejércitos árabes no pudieron finalmente expulsar al medio millón de judíos, muchos de ellos supervivientes del Holocausto, al mar.

La victoria israelí por su independencia y posteriores derrotas árabes (1958, 1967, 1973), hizo que nuestros enemigos se replanteasen un cambio de estrategia. Echar a los judíos al mar costaba algo más que almas, estaba costando el prestigio del mundo árabe. Por este motivo comenzó un nuevo concepto de guerra que no requería armamento ni tropas y que de algún modo podría limpiar la imagen patética y derrotista de quienes juraron destruir a Israel.

Israel comenzó a recibir condenas internacionales en forma de resoluciones – no vinculantes – de Naciones Unidas, resoluciones que carecen de fuerza legal pero que son utilizadas como si de la Ley Internacional se tratara.

Resulta enormemente sospechoso que durante este año Israel haya recibido  un total de 20 resoluciones de condena por parte de la Asamblea General, y países como Irán, Corea del Norte o Siria hayan recibido una sola, y países como Cuba, Venezuela, Iraq, Pakistán o Arabia Saudí ni una sola condena.

En Israel no se encarcela a la oposición, tampoco se prohibe la homosexualidad, gozamos de elecciones libres, existe la crítica al gobierno, libertad de religión, de expresión, de reunión. Separación de poderes con árabes como jueces el Tribunal Supremo, diputados musulmanes y cristianos, e incluso homosexuales. Entonces, y a pesar de que son resoluciones no vinculantes de carácter normativo y deliberativo, ¿por qué Israel recibe el 77% de las condenas por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas?

Una cuestión matemática

Dentro de la ONU existen grupos intergubernamentales y distintas alianzas. Estos mismos grupos mediante el ejercicio del voto – derecho que ciertos países que luego votan contra Israel niegan a sus propios ciudadanos -, se sirven para aprobar resoluciones condenatorias contra un enemigo común.

El diplomático israelí Abba Eban lo explicó de otro modo:

«Si Argelia propusiera en la ONU que la Tierra es plana y que Israel es quien la aplanó, la decisión sería votada por la mayoría por 164 votos a favor, 13 en contra y 26 abstenciones«

Ahora bien, ¿qué tienen en común aparte de su odio a Israel Irán, Iraq, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Libia y Argelia? Que son miembros de la OPEP, la organización con más poder del mundo. ¿Quien puede negarlo?

Precedente histórico

En 1973 la organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo decidió no exportar más petróleo a los países aliados de Israel en vísperas a un conflicto con Egipto y Siria. El 6 de octubre estalla la guerra y diez días después seis países suben los precios a un 17%. Unos días después se reduce la producción de petróleo a nivel mundial a un 25%. A un mes del embargo toda Europa sufría ya el boicot de la OPEP, que duraría hasta marzo de 1974. El caos se había apoderado de medio mundo.

Este pequeño resumen básico para entender la complejidad del país del que hablamos – Israel -, es necesaria para comprender la mezquindad de Xavier Domenèch, historiador activista y candidato a la presidencia de la Generalitat de Catalunya para un partido político cuya ideología con respecto a Israel podríamos definirla como judeófoba, basándonos en el apoyo incondicional al Movimiento BDS que pide claramente la desaparición del Estado judío.

El enlace que facilita lo encontraréis pulsando aquí.

Después de leerlo, uno no entiende cómo Xavier puede escribir en su biografía de Twitter que es historiador. ¿Cómo es posible?

El artículo es una carta respaldada por más de 350 cargos públicos – al parecer se han solucionado todos los problemas en España -, con motivo del 70 aniversario del Plan de Partición. Pero no se trata de buscar una solución que convenga a las partes implicadas del conflicto, sino de otro ataque contra Israel. La nota contiene tanta información errónea y manipulada que para no hacer más extenso este artículo procuraré hacer resúmenes con pocas frases.

– La resolución 194 – que no es vinculante y específica a los refugiados “que quieran vivir en paz” además que en de haber unnecessary reconocimiento de Israel como estado judío -, en su idioma original dice Resolves that the refugees wishing to return to their homes and live at peace with their neighbours should be permitted to do so at the earliest practicable date. «Should» significa debiera, y no que exige el retorno. Es decir que la resolución no obliga a Israel a absorber a los cinco millones de refugiados (datos de la UNRWA), debido a que ello significaría el fin del Estado judío.

– ¿Dígame Xavier, qué resolución vinculante del Consejo de Seguridad no cumple Israel?

– La Nakba es el resultado de la guerra de aniquilación iniciada por países árabes. Se culpa al único país que votó a favor de la creación de un Estado árabe (Palestina), junto a uno judío (Israel) y no se responsabiliza a los culpables de que solo se completase la mitad del plan. Jordania anexionó Judea y Samaria en 1950 (Cisjordania) haciendo imposible la creación de un estado para los árabes palestinos, y Egipto se apoderó de la Franja de Gaza perjudicando los intereses de la población árabe palestina de crear un país. Predominaron más los intereses de Amán y El Cairo de continuar atacando a Israel y utilizar a los desplazados en lugar de permitirles construir un país.

Sir Alexander Galloway, ex director de la Agencia de Refugiados en Jordania, abril de 1952:

Las naciones árabes no quieren resolver el problema de los
refugiados árabes. Lo quieren mantener como una llaga abierta, como un arma contra Israel
“.

– El número de árabes que permaneció dentro de territorio israelí en 1949 era de 159 100 y hoy superan con creces el millón y medio, lo que significa un crecimiento poblacional del 987%. ¿Dónde está la limpieza étnica?

Número de árabes bajo gobierno israelí:                              1.827.200
Número de judíos bajo la Autoridad Nacional Palestina:                 0

– Una cosita sobre apartheid:

Jamal Zahalka: diputado
Salim Jubran: exjuez del Tribunal Supremo (uno de los cinco jueces que condenó a prisión al ex Primer Ministro israelí Ehud Olmert por corrupción)
Zouheir Bahlol: diputado laborista
Reda Mandour: Embajador de Israel en Brasil
Hussniya Jabara: primera mujer musulmana elegida diputada (1999-2003)
Mijael Karayanni: Rector de la Universidad Hebrea de Jerusalén
Bahij Mansour: Embajador de Israel en Santo Domingo
Anan Falah: primera mujer beduina en ser piloto civil, abogada y dentista.
Jamal Hakroush: primer musulmán adjunto de Inspector General de policía
Ali Yahya: ex Embajador en Finlandia, Grecia, exdirector general de enseñanza de la lengua árabe en el instituto Akiva desde 1972 hasta 1995, excoordinador de la División de Proyectos Especiales del Ministerio de Asuntos Exteriores para Oriente Medio
George Karra: juez del distrito de Tel Aviv (uno de los tres que dictaminó prisión contra el expresidente de Israel Moshé Katzav)
Ayoub Kara: diputado del Likud nombrado Ministro de Comunicación

Etc.

– Sobre las «siete millones de personas palestinas refugiadas que no pueden volver a sus hogares» ya he hablado sobre ello, pero lo vuelvo a aclarar porque es un tema muy importante: pedir eso significa pedir la desaparición del único Estado judío. La cuestión es para qué un palestinos quiere vivir en un país extranjero (Israel), teniendo uno ya (de facto Palestina). A ver que nos aclaremos, ¿el objetivo es vivir en un país propio o hacer desaparecer por la vía demográfica a Israel?

– El bloqueo a la Franja de Gaza NO es ilegal. De acuerdo a las Naciones Unidas (comisión Palmer) es legal, y de acuerdo a las Leyes Internacionales de Bloqueos y según el Manual de San Remo (1994) que habla sobre cuestiones de guerra y bloqueos. Es legal porque cumple con dos requisitos:

  • Es un bloqueo anunciado
  • Permite enviar ayuda humanitaria a la población civil

Después de este breve repaso vuelvo a la pregunta inicial: Xavier Domenèch, ¿historiador? Y añado otra. ¿Por qué los medios de comunicación se prestan a difundir odio?

Escribir un panfleto difamatorio para creerse experto en el conflicto israelopalestino es como pretender querer ser médico viendo la famosa serie infantil de Érase Una vez… el cuerpo humano.

Gracias a Australia, Bélgica, Bielorrusia, Bolivia, Brasil, Canadá, Checoslovaquia, Costa Rica, Dinamarca, Ecuador, Estados Unidos, Filipinas, Francia, Guatemala, Haití, Holanda, Islandia, Liberia, Luxemburgo, Nueva Zelanda, Nicaragua, Noruega, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, República Dominicana, Suecia, Sudáfrica, la URSS, Ucrania, Uruguay y Venezuela por ese SÍ hace 70 años.

Gracias a los pioneros, judíos valientes que lo dejaron todo y arriesgaron sus vidas 50 años antes de la votación en Naciones Unidas y que sin ellos no hubiésemos recuperado la soberanía judía en la Tierra de Israel.

Shehejeyanu!

Yom Shishí 13 de Kislev de 5778 
Viernes, 30 de noviembre de 2017

¿De verdad es posible negociar la paz?

בס״ד

Los acontecimientos ocurridos durante esta última semana me superan. Hace que me replantee mi ideario político con respecto a una solución de dos estados para dos pueblos. ¿De verdad es posible negociar? ¿Y con quién negociar exactamente? La mitad de los palestinos – gazatíes –, no considera como legítimo representante del pueblo palestino a Mahmud Abás debido a que lleva 10 años sin convocar elecciones. La otra mitad cree que Hamás debiera asumir el poder en el West Bank – que es una de las razones por las que Abbas no convoca elecciones –. Hamás es un grupo terrorista cuyo único objetivo es la destrucción de Israel y no la independencia palestina. Más de la mitad de los palestinos, según encuestas, rechaza la solución de dos estados. Desde los Acuerdos de Oslo el liderazgo palestino fue ostentado por dos personas, una de las cuales llegó al corazón de los hombres portando un arma en el edificio de Naciones Unidas. ¿Sigo?

Tal y como está la situación a día de hoy Israel no puede iniciar negociaciones de paz con la parte palestina. No puede y no debe sencillamente porque:

Un Estado del Siglo XXI no puede ni tiene cómo iniciar conversaciones de paz con una entidad basada en leyes tribales. Son incompatibles.

Un Estado judío no puede ni tiene cómo iniciar  conversaciones de paz con una entidad que niega el carácter judío del Estado judío, que niega al pueblo judío su propio estado, que en la televisión pública, colegios y universidades invade un sentimiento anti judío de sobra conocido.

Un Estado judío y democrático no puede ni tiene cómo iniciar conversaciones de paz con una entidad que no es democrática, que no sabe en qué consiste la democracia, y que antepone leyes divinas al bienestar y la igualdad social.
Hablamos de una sociedad enferma cuando uno o varios líderes religiosos instan a las masas a protestar contra medidas anti terroristas y no contra actos terroristas.

Hablamos de una sociedad enferma cuando a uno o varios líderes religiosos no les preocupa que el tercer lugar más sagrado de su religión sea utilizado como almacén de armas con las cuales cometer actos terroristas.

¿Qué tipo de negociación a día de hoy, y en estas circunstancias, puede haber con el liderazgo palestino? Ninguna. Es completamente inviable. No quieren la paz, entonces, ¿para qué esforzarnos?

Hace una semana dos policías israelíes fueron asesinados mientras protegían el tercer lugar más sagrado del islam, la explanada de las mezquitas. Fueron tiroteados por la espalda muriendo desangrados poco después. El gobierno israelí decidió – de forma unilateral -, instalar arcos detectores de metales en los accesos a la explanada de las mezquitas para evitar que, de nuevo, al Aqsa fuese utilizado como almacén de armas. El waqf, la autoridad islámica encargada de la administrar los santos lugares del islam en Jerusalén, indignado por la medida israelí, llamó a sus fieles a no rezar en la explanada de las mezquitas y hacerlo en las calles de la ciudad vieja de Jerusalén en un acto de rebeldía. Además, animaba a enfrentarse contra las fuerzas de seguridad israelíes. Varios días de revueltas después y de continuados rezos en las calles de la Ciudad Santa, el waqf ordenó el cierre de las mezquitas para el viernes (ayer), día sagrado musulmán, con el fin de calentar el ambiente transformando el «día de la ira» en un día de muerte. Tres palestinos murieron ayer en las revueltas ordenadas por un líder religioso contrario a unas medidas con un único objetivo: disuadir futuros actos terroristas.

Horas después cuando la inmensa mayoría de las familias judías en Israel se encontraban celebrando la cena de Shabat, en la localidad samaritana de Halamish un palestino de 19 años apuñaló a Yosef Solomon z»l de 70 años, a Jaya Solomon z»l de 46 años y a Elad Solomon z»l de 36 años.

El terrorista fue detenido y está vivo. Eso quiere decir que irá a una cárcel israelí donde la Autoridad Palestina le dará un sueldo* mensual  – parte de las ayudas internacionales -, que varía según los años de condena – desde 1.400 shekel por tres años de condena hasta los 12.000 shekel si la condena supera los 30 años -. Por su parte Israel – con los impuestos de nosotros los israelíes -, ofrecerá al terrorista estudios universitarios gratuitos, en la celda también  dispondrá de televisión por cable y entre otras comodidades la opción de visitas familiares – que incluye el polvo con su mujer -, en lugar de meter al asesino en un agujero sin ventanas las 23 horas del día. Siendo muy generosos, una hora al día sería másque suficiente para que estirase un poco las piernas.

A pesar de todo, por nuestra parte tenemos partidos políticos a favor de reanudar las negociaciones de paz – algunos incluso abrir un diálogo directo con Hamas – mañana mismo. Por parte palestina no hay ningún partido, ni tan siquiera un líder o diputado dispuesto a negociar. Ninguno. El único que hasta ahora podía haber sido apto, Muhhamad Dahlan, es ahora alcalde de la ciudad de Gaza recientemente nombrado por Hamás.

Dahlan, ex socio leal de Abbas y enemigo de Hamás, pasa ahora a ser mejor amigo de Hamás contra su nuevo enemigo Abbas. Ya sabéis el dicho; «el enemigo de mi enemigo es mi amigo».

Este lema se convierte en ley en la política palestina, cuyos líderes están más preocupados por conservar el poder político a costa de vidas humanas, incluso si son las de sus propios fieles.

Llegados a este punto retomo mi pregunta al inicio de  este artículo: ¿De verdad es posible negociar?

Yom Rishon 29 de Tamuz de 5777
Sábado, 22 de julio de 2017

* La ANP se gasta al año 3.500.000 de euros de ayudas internacionales en recompensar terroristas palestinos y 5.800.000 euros a familias cuyos miembros murieron mientras cometieron el atentado, lo que supone un 6 % del presupuesto anual.

Ausencia de toda inteligencia

בס״ד

El pasado viernes perdimos a dos héroes en Jerusalén: el oficial Kamil Shnaan z»l de 22 años, de Hurfeish – hijo del ex diputado israelí Shachiv Shnaan -, y el policía de fronteras Ha’il Satawi z»l de 30 años, de Maghar – deja mujer y un bebé de tres semanas -, ambos de origen druso.

Kamil Shnaan z»l

Ha’il Satawi z»l

Dos terroristas árabe israelíes abrieron fuego, por la espalda, contra Kamil y Ha’il que en esos momentos vigilaban el acceso al Monte del Templo (explanada de las mezquitas), el lugar más sagrado del judaísmo y tercer lugar más sagrado del islam.

Los terroristas sabían que su acción conllevaba morir, tenían claro que sería una operación suicida y aún así prosiguieron con el plan. En Israel diputados árabe israelíes han condenado el atentado, así como el presidente de la Autoridad Nacional Palestina. En Jordania sin embargo el presidente y varios parlamentarios han elogiado a los tres suicidas. Y todo esto, ¿para qué? ¿Para liberar una Palestina que nunca existió tal y como nos la presentan hoy día?

Bajo el Imperio Otomano, 1517 -1918

En la década de 1870 Palestina era una provincia de Siria divida en sectores, entre ellos Acre, Nablus y Jerusalén. Tras una reorganización territorial en 1887 el distrito de Jerusalén pasó a ser parte independiente de Palestina, siendo dirigida por el gobierno otomano. Tras la creación de la provincia siria de Beirut, en 1888, los distritos de Acre y Nablus fueron integrados en la nueva provincia hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Como vemos en este breve ejemplo, Palestina – que nunca hubo soberanía independiente -, estaba incluso dividida en dos partes: el norte integrado en la provincia siria de Beirut y el sur dependiente de las autoridades de Jerusalén, que a su vez dependían de Constantinopla.

¿Dónde queda la «Palestina Histórica»? ¿Sabrán todos aquellos que mueren matando, cobardes que atacan por la espalda, que están luchando por una mentira? Quienes alimentan la narrativa palestina, ¿serán conscientes que están provocando que futuras generaciones sigan el mismo camino de muerte y destrucción?

El dramaturgo estadounidense Tennessee Williams (1911-1983), define el odio como «un sentimiento que sólo puede existir en ausencia de toda inteligencia». Matar por  algo que históricamente nunca existió es otro ejemplo de total ausencia de inteligencia.

Detrás de cada acto terrorista están además quienes instan a cometerlos, por ejemplo, justificando sus acciones argumentando que una inexistente Palestina histórica debe ser liberada mediante resistencia. Una resistencia que incluye degollar niños mientras duermen en sus camas o tiros por la espalda.

Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio.

José Martí
Político y escritor cubano (1853-1895)

Yom Rishon 18 de Tamuz de 5777
Domingo, 16 de julio de 2017

Compra un árbol para ayudar a reforestar Haifa

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Cada árbol, cada centímetro de suelo pasto de las llamas nos hiere.

Nuestra impotencia aumenta al no poder hacer nada, viendo como kibutsim, poblados y hogares van desapareciendo junto con cientos de miles de árboles tras columnas de fuego que lo consume todo a su paso.

Tenemos la oportunidad y el deber ahora más que nunca de ayudar al Estado de Israel a repoblar las miles de hectáreas perdidas en los incendios localizados por casi todo el país.

Pulsa sobre el mapa para acceder a la web del Keren Kayemet LeIsrael (KKL), el Fondo Nacional Judío, y por menos de 10 € puedes comprar un árbol para ayudar a reforestar Haifa.

דוד יאבו
David D. Yabo