Delito de cristología tuneada para pancarta de Jasiel-Paris Álvarez.

 

En un artículo reciente publicado en The Objective, se sostiene que “Jesús es palestino”, convirtiendo esa afirmación en un eslogan político aplicado retroactivamente al conflicto actual. La idea se apoya en una mezcla de anacronismos, confusiones semánticas y apropiaciones ideológicas que desdibujan tanto la realidad histórica de Jesús como el significado original del término “Palestina”.

A lo largo de este texto reproduzco en negrita los pasajes originales del artículo analizado y, a continuación, incorporo mis comentarios y correcciones, con el objetivo de contrastar cada afirmación con los datos históricos disponibles y distinguir entre geografía, identidad e instrumentalización política.

«Hace 2025 años nació el Niño Jesús en un portal de Belén. A día de hoy, Belén es una ciudad situada en Cisjordania, uno de los dos territorios que —junto a la franja de Gaza— conforman el Estado de Palestina (reconocido por el 80% de países miembros de la ONU, España incluida).»

El reconocimiento de la ONU no crea derecho, historia ni jurisprudencia: la ONU no es un tribunal, sino una asamblea política cuyas resoluciones, en general, no son vinculantes. Las mayorías diplomáticas no sustituyen al derecho internacional efectivo, ni permiten proyectar categorías políticas del siglo XXI sobre un hecho ocurrido bajo dominio romano.

Por no mencionar que el 60% de ese “80% de países miembros de la ONU” está compuesto por dictaduras, autocracias y regímenes donde los derechos humanos son una leyenda urbana.

 

«No hay lugar a dudas: Jesús es, con el mapa actual en mano, un palestino de nacimiento.»

Igual que Abraham y Hammurabi serían iraquíes, Rut jordana y Ciro el Grande iraní. Nada más lejos de la realidad.

Es el mismo razonamiento brillante de ciertos egipcios modernos que se autoproclaman herederos directos de los faraones, borrando de un plumazo a los auténticos descendientes históricos de aquella población: los coptos.

Confundir fronteras modernas con identidades antiguas no es historia: es propaganda con Google Maps.

«Habrá quien diga que esto es un anacronismo, pero la misma afirmación habría sido válida hace más de dos mil años. «Palestina» es el nombre histórico tradicional de la región costera del Levante meridional, situada entre Siria y Egipto. Quien allí naciese sería, desde el punto de vista de la geografía clásica, un palestino.»

 El término “Palestino” deriva de los filisteos, que a su vez descienden de uno de los llamados Pueblos del Mar.

La primera mención a “peleset” 𓊪𓍢𓂋𓐠𓍘𓇋𓌙𓀀𓏺𓏻 (pw-rs-ty) la encontramos en el Templo de Medinet Habu (1150 a. e. c.), aunque no como región, sino como pueblo procedente del Egeo: los futuros filisteos, un pueblo extranjero tal y como se demuestra la cerámica y los cementerios hallados en Ashdod y Ashkelón, además de una Estela del siglo VII a. e. c. la cual menciona una deidad griega:

El templo que construyó Ikausu (Ajish), hijo de Padi, hijo de YSD, hijo de Ada, hijo de Yair, rey de Ecrón, para PTGYH, su señora. Ella le bendiga, le guarde, prolongue sus días y bendiga su tierra”.

El teónimo femenino PTGYH podría tratarse de un nombre indoeuropeo compuesto por los elementos PT, relacionado con la raíz POT / POS “señor”, y GYH, vinculado con el griego “tierra”. Cf. J. Pokorny, Indogermanisches Etymologisches Wörterbuch (Bern – München, 1959), vol. I, p. 842.

«Existe el error historiográfico de que aquella zona fue bautizada por los romanos como «Palestina» solamente a partir del año 135 después de Cristo, por lo que Jesús en ningún caso podría haber sido identificado como palestino. No es cierto. Ya se denominaba «Palestina» a aquella tierra en fuentes tan antiguas como Heródoto (el padre de la Historia) en el año 425 antes de Cristo,»

Heródoto de Halicarnaso, pese a su fama como “padre de la Historia”, es una fuente problemática. Como señala Manuel Balasch, incurre con frecuencia en errores genealógicos, credulidad ante relatos locales y fallos geográficos, fruto de un método basado en recoger testimonios de oídas.

En sus Historias, Heródoto menciona en varias ocasiones el término Παλαιστίνη (Palaistínē) -Libro I (Clío) 105 [pág. 127]; Libro II (Euterpe) 104 [pág. 242] y 106 [pág. 243]; Libro IV (Melpómene) 39 [pág 407]; Libro VII (Polimnia) 89 [pág. 693], según la edición de Manuel Balasch (Heródoto, Historias, Cátedra, Letras Universales). Si entráis en cada capítulo podréis ver el texto original en koiné y griego moderno.

El término significa literalmente «tierra de los filisteos». Sin embargo, como subraya Balasch, no es un concepto unívoco ni político: Heródoto lo emplea para designar una franja geográfica costera, nunca una entidad soberana.

En todas sus apariciones, la región es llamada «Palestina de Siria», es decir, un territorio integrado y subordinado al ámbito sirio, no un reino ni un Estado independiente.

Geográficamente, esta “Palestina” corresponde a la Pentápolis filistea y a la llanura litoral, una zona fácilmente transitable para los ejércitos, frente al interior montañoso -del Néguev a la actual Jenín- que ofrecía una resistencia natural mucho mayor. Por ello, Heródoto no describe incursiones por la histórica Judá/Judea, que en ese momento no era un reino independiente, sino una provincia persa denominada Yehud Medinata, es decir, la provincia de Judá.

El propio Heródoto confirma que las rutas militares evitaban esa región en el Libro III (Talía), al narrar la campaña de Cambises II contra Egipto (525 a. e. c.), indicando que la ruta iba desde Fenicia hasta Gaza, ciudad “de Siria”, cuyos habitantes “se llaman a sí mismos palestinos”. Se trata, de nuevo, de un pueblo costero integrado en Siria, no de una soberanía independiente.

Otro ejemplo histórico es la campaña militar de Senaquerib (701 a. e. c.). El Prisma de Senaquerib relata cómo arrasó 46 ciudades de Judá. Primero sitió ciudades filisteas (Jafa, Bene Brak, Azor, Ecrón) y después judaítas (Timná, Lajís, Jerusalén).

Además, en los tres prismas que Senaquerib mandó escribir y que hoy se encuentran en Chicago, Londres y Jerusalén, menciona no solo al rey judaíta Ezequías, también expresamente al Reino de Judá 𒅀𒌑𒁕𒀀𒀀 – Ia-ú-da-a = Yehudāya. En los textos asirios, la duplicación vocal 𒀀𒀀 (a-a) indica vocal larga ā. Esa forma, -āya, es un sufijo de gentilicio o etnónimo geográfico: algo así como el “-ense”, “-ita” o “de tal lugar”, en español. A veces precedido por el determinativo 𒆳 (KUR) = “país”.

 

«y aún antes entre los egipcios (más de mil años antes de Cristo).»

 No fue hasta la XVIII Dinastía (siglo XVI e. a. c.) que Egipto mostró interés por las tierras levantinas.

En el 22º año de su reinado, Ahmose I -Amosis I-, fundador de la XVIII Dinastía, expulsa a los Hicsos (XV Dinastía), y con ello nace el Imperio Nuevo. Amosis unifica el país y un orgullo nacional mueve al faraón a una severa venganza contra los aliados hicsos; semitas (asiáticos) y nubios. Comienza así una serie de campañas militares contra el norte que continúa hasta Ramsés III (XX Dinastía). A lo largo de casi tres siglos, Egipto mantiene un dominio muy disputado en el norte (actual Líbano), con el Imperio Hitita, hasta el colapso total de la región en el año 1177 a. e. c., como consecuencia de las destructivas invasiones de los Pueblos del Mar (Morá, 2018: 146-153), que en el lapso de tres décadas consiguen acabar con imperios como el hitita y desestabilizar fuertemente al egipcio.

Más de tres mil años después nos ha llegado documentación de aquella época en forma de inscripciones jeroglíficas y cuneiformes, en el caso de las correspondencias de Amarna, sobre el comercio entre Egipto y reinos locales, o súbditos, sobre victorias y derrotas, recetas culinarias, tratados de paz, correspondencia diplomática e incluso militar. Miles de documentos que nos ayudan a comprender, no solamente la sociedad egipcia, sino la conexión social y el comercio que existía en todo el Oriente Próximo, sin duda mucho más fluida entre vecinos que la que vivimos en la actualidad. Quizás la primera globalización que tengamos constancia. Y NINGUNA mención a una tierra llamada Palestina.

En ninguna de las casi dos mil inscripciones de la XVIII Dinastía egipcia (Sethe, 1906) aparece el término Palestina. El territorio comprendido entre el mar Mediterráneo y el río Jordán es designado en las fuentes egipcias con diversos topónimos, entre ellos Sṯṯ (𓋫𓏏𓈉), Djahy (𓍑𓉔𓈉) y Reṯenu (𓂋𓍿𓈖𓏌𓅫𓄡𓈉), nunca como una entidad llamada “Palestina”.

Sobre este último topónimo, Reṯenu (Rechenu), es partir de la XII Dinastía cuando comenzamos a tener documentación más fluida, concretamente en una óstraca que relata la Historia de Sinuhé del siglo XIX a. e. c., mencionándolo hasta en cinco ocasiones.

Estos tres topónimos aparecen también en otras fuentes egipcias:

  • Anales de Amenemhat II

 

  • La Estela de Sobek-Khu

  • La Estela de Kamose

 

  • La estela poética de Tutmosis III

  • La Estela de Gebel Barkal, entre otras.

 

Lo que sí encontramos es una mención a Israel en la Estela de Merenptah que data del año 1203 a. e. c., que relata las campañas militares del faraón Merenptah en la región de Canaán (kȝ-n-ˁ-n-ˁ)

En la imagen se menciona I-si-ri-ar como pueblo (𓀀𓀭), junto con el origen a través de su jeroglífico 𓌙 (T14) que representaba a los asiáticos rebeldes, y servía como determinativo en palabras como “crear”, “arrojar” o “enemigo”.

¿Y por qué ese «Isiriar»? En el egipcio medio no existía una distinción fonética clara entre /r/ y /l/. Ambos sonidos eran representados por el signo 𓂋, que fonéticamente corresponde a /r/, pero se usaba también para aproximar /l/ extranjeros. Ejemplo: Babel (Babilonia) 𓃀𓃀𓂋.

Es recién en época ptolemaica cuando el egipcio jeroglífico desarrolla el signo 𓃭 para la letra L, debido a la influencia del griego y la necesidad de transcribirlo con más precisión: Κλεοπάτρα (Cleopatra) 𓏘𓃭𓍯𓊪𓏏𓂋

 

«El término «Palestina» se encuentra en autores griegos (de Aristóteles a Pausanias) y romanos (de Plutarco a Dion Crisóstomo), incluyendo a los contemporáneos de Jesús (de Ovidio a Plinio el Viejo) e incluyendo a autores judíos de lengua griega (de Filón de Alejandría a Flavio Josefo): no olvidemos que el griego fue un idioma principal del primer cristianismo (en él está escrito la Biblia y seguramente lo habló Jesús, que, por tanto, perfectamente pudo identificarse como palestino).»

El término «Palestina» aparece efectivamente en numerosos autores griegos y romanos -desde Heródoto hasta Plinio el Viejo, pasando por Aristóteles, Plutarco o Dión Crisóstomo-  así como en autores judíos que escriben en griego, como Filón de Alejandría o Flavio Josefo. Sin embargo, su uso es estrictamente geográfico y literario, no político ni nacional.

En la tradición grecorromana, Palaistínē deriva de la tierra de los filisteos y se aplica de forma imprecisa a la franja costera del sur del Levante, a menudo integrada dentro de Siria (“Palestina de Siria”). El término coexiste con denominaciones mucho más precisas y operativas como Judea, Galilea o Samaria, que son las que designan realidades administrativas y políticas concretas, especialmente en época romana.

Este punto es crucial: en tiempos de Jesús no existía ninguna provincia, reino ni entidad política llamada “Palestina”. La entidad administrativa bajo dominio romano era Judea, dependiente de Siria, con capital en Jerusalén. El uso de Palestina por parte de autores clásicos no implica soberanía, identidad nacional ni continuidad política, del mismo modo que el empleo de términos como Asia o Libia en la Antigüedad no define Estados modernos.

No será hasta después de la revuelta de Bar Kojba (132–135 e. c.) cuando Roma rebautice oficialmente la provincia como Syria Palaestina, una decisión de carácter político y punitivo, destinada a diluir el vínculo histórico entre Judea y el pueblo judío. Proyectar este uso tardío hacia épocas anteriores constituye un anacronismo histórico, frecuente en discursos ideológicos, pero insostenible desde el punto de vista académico.

«Pero vivimos unos tiempos en que todo se politiza y polariza, empezando por la Historia

No: vivimos tiempos en los que cualquier iletrado recibe un altavoz y se dedica a soltar barbaridades sin aportar un solo dato, ajustando la historia a su agenda política, a menudo cargada de prejuicios medievales.

«De pronto, una afirmación que hace cien años no hubiese escandalizado a nadie —que Jesús es palestino— se convierte en un polémico eslogan partidista entre los actuales «pro-Palestina» y «pro-Israel». Unos querrían un Jesús guerrillero y freedom fighter, quizás árabe e incluso musulmán, y los otros querrían un precursor del sionismo de rubia melena y ojos azules (estilo anglo o asquenazí) que «vino a instaurar el Reino de Israel» en lucha contra sus enemigos. Los proisraelíes insisten en que hablar de un Jesús palestino es una forma de borrar la identidad judía de Jesús y el vínculo milenario de los judíos con su Tierra Prometida. De hecho, grupos de presión sionistas como el yanqui Combat Antisemitism Movement han empezado a listar la frase «Jesús es palestino» como un lema antisemita que puede ser un delito de odio.»

El problema no es discutir a Jesús, sino redefinirlo con categorías modernas. En el siglo I no existía una identidad “palestina”: Jesús fue judío de Judea, vivió y murió como judío y dentro del mundo judío.

Convertirlo hoy en “palestino” no aclara la historia, la reescribe para el presente. Y cuando para ganar un relato necesitas borrar la identidad judía, el problema no es histórico, es ideológico.

Más que “delito de odio” yo lo llamaría delito de cristología tuneada para pancarta.

«Pero es esta campaña contra el nombre histórico de «Palestina» lo que realmente está borrando una parte de la identidad judía. Antes de la proclamación del Estado de Israel en 1947, los judíos que vivían allí se consideraban a sí mismos palestinos, fuese bajo el Imperio otomano o bajo el Imperio británico. Hasta 1947, tanto judíos como musulmanes y cristianos eran todos palestinos. Los propios pioneros del movimiento sionista llamaban en un clásico cartel de propaganda de 1936 a «visitar Palestina» («Visit Palestine») y Golda Meir, que fue primera ministra de Israel, podía decir que «soy palestina, entre 1921 y 1948 tuve pasaporte palestino».»

Nadie “borra” el nombre Palestina: lo que se discute es confundir un término administrativo colonial con una identidad nacional moderna.

Antes de 1948, “palestino” designaba a los habitantes del Mandato Británico, no a un pueblo distinto del judío. Por eso había palestinos judíos, árabes y cristianos, y por eso los judíos usaban el término sin problema.

El sionismo no negaba la identidad judía, la afirmaba; lo que cambió en 1948 fue que los judíos recuperaron su nombre histórico como pueblo soberano: Israel.

Citar carteles turísticos o pasaportes del Mandato —como el de Golda Meir— no prueba una identidad palestina judía, sino exactamente lo contrario: que “palestino” no era una identidad nacional excluyente, como se intenta imponer hoy retrospectivamente.

 

«El verdadero borrado es también el que se ha hecho con los palestinos de religión cristiana, que fueron desplazados, pasando de ser casi un 10% en Israel a ser menos del 2%. En el imaginario occidental no existen tales cristianos palestinos, la comunidad de Belén donde nació Jesús, solo existen los israelíes judíos, por un lado, y los palestinos musulmanes, por otro. Hace unos días la Casa Blanca organizó un viaje a Israel para un millar de cristianos sionistas evangélicos que vieron lugares santos del judaísmo (incluyendo asentamientos en tierras palestinas), pero «olvidaron» visitar Belén, Nazaret o la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén.»

 Hablar de un supuesto “borrado” de los cristianos palestinos culpando a Israel es una simplificación interesada.

El descenso demográfico cristiano en Oriente Próximo es generalizado y se explica sobre todo por emigración, presión islamista e inestabilidad, no por una política israelí.

De hecho, los cristianos dentro de Israel han crecido en número, educación y nivel de vida; el gran desplome se da en Belén y Gaza, bajo control palestino, un dato que suele omitirse.

Que grupos evangélicos visiten Israel y no prioricen Belén no implica negación alguna: para ellos, sin discusión, Jesús nació en Belén, pero no sacraliza los lugares. El mensaje importa más que la geografía. Eso no es borrado: es teología evangélica básica.

Instrumentalizar a los cristianos palestinos para señalar a Israel, mientras se ignoran las causas reales de su éxodo, no es defensa de minorías: es propaganda selectiva.

«Quien no se olvida de los palestinos es el propio Jesús. Quizás porque, en su paso por este mundo, vivió en tierra palestina algo parecido a lo que vivirían los árabes palestinos más de 20 siglos después: una familia desplazada»

Según Lucas (2:1-5), el viaje se debió a un censo ordenado por el emperador romano César Augusto. José, como supuesto descendiente de la casa de David, debía registrarse en Belén, su ciudad ancestral, y María lo acompañó estando embarazada.

Es decir, se trató de un desplazamiento interno dentro del Imperio Romano (de Galilea a Judea), motivado por una obligación administrativa y legal, no por huida de persecución, guerra o amenaza inminente.

 

 

«(si quisieran pasar hoy de Nazaret a Belén, María y José tendrían que cruzar siete controles militares),»

 Jesús no podría haber nacido hoy  en Belén porque la entrada en territorio A y B de Cisjordania a judíos (José y María lo fueron), está prohibida, básicamente porque nos matan. Prueba a ponerte una kipá y me cuentas la experiencia, si es que sobrevives.

 

«una ocupación (entonces romana, hoy israelí),»

 Es tal la demagogia o la ignorancia de esta frase que no sé ni por dónde empezar.

Roma era una potencia imperial extranjera que conquistó Judea por la fuerza en el 63 a. e. c., destruyó Jerusalén, arrasó el Templo, reprimió revueltas con masacres y deportaciones y, tras el año 70 y especialmente el 135, expulsó a gran parte de la población judía. Eso es una ocupación colonial clásica, sin matices.

El Estado de Israel, en cambio, no es un imperio externo: es el Estado nacional del pueblo judío en su tierra histórica, reconocido internacionalmente, surgido tras el Mandato Británico y una guerra iniciada por sus vecinos. No llegó con legiones desde Italia ni gobernó como provincia extractiva de una metrópoli lejana.

Llamar “ocupación” a la soberanía judía es negar el vínculo histórico, jurídico y demográfico judío con la tierra, y además vaciar de sentido el propio concepto de ocupación.

Si todo control político que no gusta es “ocupación”, entonces ningún Estado sería legítimo, empezando por la mayoría de los actuales.

 

«la falta de techo para nacer y vivir (entonces en un pesebre, hoy en campamentos o entre cascotes), o la perspectiva de huir del infanticidio de los Herodes y Netanyahus (la Sagrada Familia a Egipto, los palestinos de hoy a medio mundo como refugiados).»

 Equiparar a Herodes, un rey cliente impuesto por Roma, con Netanyahu, líder electo de un Estado democrático, es una falsificación histórica.

El supuesto “infanticidio de Herodes” no está documentado históricamente fuera del Evangelio de Mateo y no puede usarse como hecho ni como analogía política sin mala fe.

El pesebre es un símbolo teológico, no una alegoría de ocupación, y reutilizarlo para acusar a los judíos actuales reactiva el viejo libelo del judío asesino de niños, ayer Herodes, hoy Israel.

Por último, la huida de la Sagrada Familia ocurre dentro del Imperio romano; el problema de los refugiados palestinos surge tras el rechazo árabe a la partición de 1947 y la posterior guerra. Mezclar ambos casos borra deliberadamente causas y responsabilidades.

Pero, ¿qué esperar de Jasiel, que en su día justificó públicamente escupir a judíos españoles en un programa con un 13,3 % de cuota de pantalla (7/2025)?

 

El libelo de Juan Herrera en Julia en la Onda (Onda Cero)

בס״ד

La semana pasada el partido español VOX se vio envuelto en una seria polémica relacionada con su candidato por Albacete al Congreso de los Diputados, Fernando Paz, debido a unas ldeplorables declaraciones de su visión revisionista sobre el Holocausto que le hicieron dimitir de su cargo a los pocos días.

Ayer, en el programa de radio de Ondacero “Julia en la Onda”, escuché atónito unos comentarios de Juan Herrera (11:23 min.), colaborador del programa, que en base a una difamación comparaba Israel con el nazismo.

La intervención del señor Herrera comenzaba hablando sobre los arios y la pureza de sangre, para continuar diciendo que Israel hace pruebas de ADN para certificar si los migrantes son realmente judíos y poder casarse. Uno, que está más que acostumbrado a leer sandeces contra Israel sobre todo en redes sociales, ha de reconocer que ésta declaración me dejó completamente en shock. ¿Cómo se puede permitir que en pleno siglo XXI que la radio de un país democrático publique auténticos libelos de sangre? Odio gratuito no solo ya contra Israel sino contra todo el pueblo judío en general. ¿Acaso no hemos aprendido absolutamente nada de la historia?

El señor Herrera continuaba su intervención asegurando que Israel “para repoblar la Franja de Gaza y otros territorios que llaman los israelíes territorios ocupados, ellos (los israelíes) trajeron unos seres que vivían en Rusia, judíos rusos, los importaron a Israel para poblar esas zonas conflictivas porque esta gente traía una mano delante y una detrás”. Julia Otero, directora del programa, no solo no pareció sorprenderse en absoluto ante estas terribles declaraciones sino que al final remarcó convencida: “Hay que demostrar pedigrí, antecedentes genéticos puros”.

La shoá (Holocausto) no comenzó en Auschwitz, sino en la incitación al odio.

Estamos cansados de que la prensa española escuche campanas y no sepa de dónde viene el sonido. Hartos. Es agotador hacer su trabajo.

Hace un mes la página web de noticias del mundo jaredí (ultraortodoxo), Kipa.co.il, publicaba que el instituto de genética Itim recibió solicitudes de docenas de parejas judías provenientes de las ex repúblicas soviéticas, a petición de un tribunal rabínico, para someterse a un examen de ADN para demostrar su condición judía. El medio religioso, que cuestiona este despropósito, cita al Rabino Dr. Saúl Faber y presidente de Itim, y aclara que ese examen no demuestra absolutamente nada. Además afirma que “estos rabinos desprecian la halajá (ley religiosa judía), ya que existen herramientas para resolver estas situaciones. «No entiendo por qué estos rabinos quieren arrojar la halajá a la basura y confiar en la ciencia”. Termina diciendo que utilizar pruebas de ADN para resolver estas dudas creará una división entre el pueblo judío.

El Rabino Dr. Faber sugiere que todo es una cortina de humo y lo explica de la siguiente manera: “en Israel hay cerca de 400 000 inmigrantes procedentes de la antigua Unión Soviética que tienen (al menos) un abuelo judío (nota del autor: requisito indispensable para poder emigrar a Israel). Según la ley judía no son judíos, por lo que la demanda para verificar su judaísmo en relación a esa cantidad (al número de parejas que han solicitado las pruebas genéticas) es con toda certeza una cortina de humo”. Es decir que Israel no pide pruebas de ADN para corroborar el acervo genético judío, como lo haría otrora el nazismo con la raza aria. Cuatro judíos fundamentalistas religiosos no representan a todo un país ni al pueblo judío.

Cuando aclaro este tipo de polémicas siempre me viene a la cabeza el juego del teléfono roto, ese divertido juego con el que solíamos pasar el tiempo antes de que hubiese aplicaciones o la PlayStation. Para quien no lo recuerde, o en su país se llame de otro modo, consistía en que un niño decía muy rápido una palabra o una pequeña frase a un segundo niño y este aun tercero, y este a un cuarto… y así hasta que llegaba a oídos del último niño y todos reíamos porque la palabra en cuestión no era en absoluto ni parecida.

Sin embargo, ya de adultos, estos juegos no nos divierten, nos duelen y causan dolor a otros. Producen prejuicios, miedo, rechazo y finalmente odio. Estamos tan acostumbrados a las fake news que no nos sorprenden ya los disparates y las difamaciones. Y cuando escuchamos que los judíos realizan pruebas genéticas para demostrar la judeidad ya nadie se inmuta porque, lamentablemente, estamos muy acostumbrados al odio a Israel

Yom Rishon 17 de Adar II 5779

Otra moción anti Israel que de nuevo silencia a Hamás aprobada en el Ayuntamiento de Valencia

בס״ד

Tras la moción anti israelí aprobada por el Ayuntamiento de Barcelona el mes pasado, Valencia se sumó a la iniciativa y aprobó la adhesión a la campaña ELAI (Espacio Libre de Apartheid israelí), que en idioma coloquial significa negar al pueblo judío, y solo al judío, nuestro derecho a la autodeterminación en nuestra patria ancestral. Mi entrevista en Radio Jai.

A continuación podréis comprobar cómo en base a un libelo-moción un consistorio puede continuar fomentando el odio a Israel, perjudicando los intereses israelíes e incluso judíos en toda España con total impunidad.

Moción anti israeli Valencia

Y, por cierto, una cosita sobre apartheid:

Jamal Zahalka: diputado

Salim Jubran: exjuez del Tribunal Supremo (uno de los cinco jueces que condenó a prisión al ex Primer Ministro israelí Ehud Olmert por corrupción)

Zouheir Bahlol: diputado laborista

Reda Mandour: Embajador de Israel en Brasil

Hussniya Jabara: primera mujer musulmana elegida diputada (1999-2003)

Mijael Karayanni: Rector de la Universidad Hebrea de Jerusalén

Bahij Mansour: Embajador de Israel en Santo Domingo

Anan Falah: primera mujer beduina en ser piloto civil, abogada y dentista.

Jamal Hakroush: primer musulmán adjunto de Inspector General de policía

Ali Yahya: ex Embajador en Finlandia, Grecia, exdirector general de enseñanza de la lengua árabe en el instituto Akiva desde 1972 hasta 1995, excoordinador de la División de Proyectos Especiales del Ministerio de Asuntos Exteriores para Oriente Medio

George Karra: juez del distrito de Tel Aviv (uno de los tres que dictaminó prisión contra el expresidente de Israel Moshé Katzav)

Ayoub Kara: diputado del Likud nombrado Ministro de Comunicación

Etc.

Yom Revi´i 21 de Tammuz de 5778
Miércoles, 4 de julio de 2018

Moción anti Israel que silencia a Hamás se aprobará en el Ayuntamiento de Barcelona

בס״ד

El Ayuntamiento de Barcelona a través de la incitación al odio y la desinformación está por aprobar durante el día de hoy una moción anti israelí.

La moción se centra en culpar a Israel de defender sus fronteras ante un caso probable de “casus belli”, debido a que el objetivo de los organizadores de la denominada “Marcha por el Retorno” era la de invadir un país soberano y adentrarse en poblaciones israelíes próximas a la Franja de Gaza

Momento en el que varios miembros y simpatizantes de Hamás se infiltran en territorio israelí

La moción también acusa a Israel de la muerte de menores durante las violentas manifestaciones, sin embargo omite el hecho de que Hamás lleva años utilizando menores en conflictos armados tanto como escudos humanos como para luchar contra Israel, considerado un Crimen de Guerra para la Corte Penal Internacional.

Confesión de un miembro de Hamás de la utilización de escudos humanos durante las manifestaciones violentas de este mes.

Niños soldado en la Franja de Gaza

La moción no hace una sola mención a Hamás, responsable de la situación y de lo que ocurre dentro de la Franja de Gaza, así como tampoco denuncia el desvío de fondos de la Ayuda Internacional para el rearme del grupo terrorista y la construcción de túneles del terror cuyo fin es continuar la guerra contra Israel y no en reparar infraestructuras para la población civil, motivo por el cual dieron comienzo los tres conflictos que también hace referencia la moción, evidentemente sin citar las razones.

El Ayuntamiento de Barcelona omite también las declaraciones del funcionario de Hamás Salah Bardawil, quien confesó que al menos 50 de los manifestantes violentos muertos en la Franja de Gaza eran miembros del grupo fundamentalista islámico. Tres eran miembros de Yihad Islámica.



Musa Abuhassanin, miembro de Hamás a quien denominan como Capitán, usando un chaleco médico de la Media Luna Roja mientras trataba de infiltrarse en territorio israelí.

La moción es un compendio de información falsa y tendenciosa cuyo fin es incitar al odio y criminalizar al único estado democrático de la región, y mientras cierne un apabullante silencio sobre una organización aún considerada como grupo terrorista por la Unión Europea.

Podéis leer haciendo clic aquí – Moción BCN -, la citada moción en la cual he incluido una serie de notas que demuestran la falta de juicio y sesgo informativo del Ayuntamiento de Barcelona, y su posición claramente anti Israel.

Yom Shishí 11 de Siván de 5778
Viernes, 25 de mayo de 2018

Declaraciones de la portavoz del Gobierno de Israel manipuladas para incitar al odio contra Israel

בס״ד

La prensa europea ha demostrado una vez más lo miserable que puede llegar a ser cuando se trata de (des)informar sobre Israel.

Ayer la prensa internacional enmudeció cuando Salah Bardawil, alto funcionario de Hamás, admitió por televisión que 50 de los 62 de los muertos en las violentas manifestaciones del pasado 14 de mayo eran miembros del grupo terrorista Hamás. El negocio que supone culpar a Israel por la muerte de indefensos civiles se estaba yendo a pique, por lo que había que buscar una solución y, como las declaraciones del hijo del Primer Ministro no fueron lo que esperaban, se eligió un objetivo más significativo: la portavoz del gobierno israelí Mijal Maayan.

La prensa irlandesa emitió el día 14 unas breves declaraciones de Mijal sobre la situación de seguridad en el sur del país, declaraciones que como veréis fueron manipuladas, y que la prensa española rescató durante el día de hoy para eludir los comentarios de Salah Bardawil y central el foco en «el genocida Estado de Israel».

Podéis observar en el siguiente video cómo una voz en off realiza una pregunta que nada tiene que ver con la cuestión que le plantea el periodista que está entrevistando a la portavoz del gobierno israelí. La voz en off pregunta que por qué (Israel) dispara contra los palestinos, y acto seguido la declaración de Mijal: «No podemos meter a toda esa gente en la cárcel«. Y el video siemplemente acaba aquí, a medias. Como me explicó la propia Mijal en un mensaje por Facebook, en la entrevista el periodista me preguntó por qué no metíamos a los alborotadores en la cárcel, y no que por qué matamos a los palestinos.

Numerosos medios de comunicación recogieron este sesgo informativo de la cadena irlandesa y lo dieron por cierto, sin contrastar la información ni tan siquiera, por alusiones, ponerse en contacto con la portavoz del gobierno israelí para verificar sus declaraciones. Simplemente las dieron por válidas. A las injurias de la prensa se sumaron numerosas personalidades, políticos incluídos, y miles de mensajes de odio ocuparon las redes sociales. El mensaje de Selah Bardawil ya era historia.

Podéis escuchar a continuación las declaraciones completas de Mijal, subtituladas en español.

Respuesta que me dio Mijal Maayan por Facebook, aclarando el sesgo informativo irlandés.

El usuario de Twitter Pablo Stefanoni también publicó una pequeña aclaración de la portavoz.

Este es otro libelo más de una larga lista de sesgo informativo al que estamos muy acostumbrados, pero que combatimos cada día para desenmascarar a estos farsantes y colaboradores.

Como dice Maayan, sé cuánto es el odio que nos tienen, y en verdad se puede palpar ya en cualquier lugar.

La noticia real de hoy, la que la prensa española ha omitido porque no les sale rentable, os la dejo por si aún no os habéis enterado.

Las declaraciones manipuladas de la portavoz del gobierno israelí Mijal Maayan están siendo difundidas en redes sociales e incitan al odio contra Israel. Por favor, utilizad la información de este artículo para luchar contra este nuevo libelo

Yom Jamishí 3 de Siván de 5778
       Jueves, 17 de mayo 
de 2018

Barcelona Dar al Islam

  בס״ד

Amenazas contra los judíos durante la concentración «Jerusalén capital de Palestina» que tuvo lugar este lunes en la Plaza San Jaume de Barcelona, convocada por el movimiento de cortde judeófobo BDS, Comunitat Palestina Catalunya y Prou Complacitat Israel.

En el siguiente vídeo podéis escuchar el grito de guerra «Khaybar Khaibay ya yahud jaish Muhammad Ya’ud» (Khaybar, Khaybar oh judíos, el ejército de Mahoma regresará), que vitorea el ataque de Mahoma y sus seguidores contra la tribu judía de Khaybar en el año 628, y posteriores ataques contra otras tribus judías de la península arábiga.

También se pudieron escuchar otras frases en árabe alabando el martirio – «el mártir es querido de Allah» -, contra la población judía – fuera judíos», e instando a posibles atentados – «con alma y con sangre sacrificaremos nuestra vida por al Aqsa«.

Una manifestación de este tipo tuvo lugar en julio de 2014 en Ceuta, en la cual el orador amenazaba directamente a la población judía con un «nos vais a temer hasta el día del juicio final«.

La concentración no fue por Palestina, no fue por Jerusalén y tampoco fue por al Aqsa, sino para justificar el odio contra todo un país, sus ciudadanos y contra el pueblo judío.

Yom shlishí 24 de Kislev de 5778
Martes, 12 de diciembre de 2017

דוד יאבו
David D. Yabo

Tres minutos en antena

בס״ד

Como ya expliqué en mi anterior publicación – Érase una vez… un fiasco de historiador -, cualquiera con un título cree tener el derecho de hablar de cualquier tema sin tener idea.  Puse como ejemplo al candidato a la Generalitat de Catalunya e historiador Xavier Domenèch quien firmó un manifiesto anti israelí la semana pasada, coincidiendo con el aniversario de la Partición de Palestina de 1947. Domenèch demuestra ser un historiador que no se rige por la epistemología, algo que no sólo encontramos en esta profesión, sino que también está muy extendida en el ámbito periodístico. Y con el tema de Palestina parece que hay carta blanca.

De la mano de Nieves Concostrina en el programa La Ventana vemos como nuevamente La Ser no defrauda si a anacronismo y mala praxis nos referirnos. Tratar de explicar en tres minutos escasos el derecho del pueblo judío a regresar a su patria ancestral -derecho recogido en la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General  (1960)-, haciéndolo de forma irónica y utilizando prejuicios medievales es un completo fiasco. Pero como he dicho, con el tema palestino hay carta blanca. Se permite decir en antena las mayores burradas inimaginables, como sugerir que el ideario sionista es exclusivamente religioso, que «Palestina existió hace cuatro mil años» o incluso negar la conexión judía con la Tierra de Israel.

El programa en cuestión lleva por título; “70 años desde que (para lavar su culpa) la ONU la lio parda en Oriente Próximo”.

Efectivamente, uno lee esto y de forma automática sabe que es un programa de relleno, porque conocimiento, objetividad y realidad más bien nada. Y queda demostrado con creces.

El primer anacronismo y falta de rigor histórico lo encontramos ya en el título, sin haber comenzado a escuchar el audio. Ese “para lavarse culpa” se refiere a la complicidad de Europa ante el Holocausto. Sin embargo, el exterminio de una tercera parte del pueblo judío finalizó en enero de 1945, mientas que la ONU fue creada varios meses después del final de la Segunda Guerra Mundial. Tal vez Nieves se refería al sentimiento de culpa en la conciencia europea actual de convertir a Europa en el mayor cementerio judío en base a prejuicios antisemitas. Así, sí se entiende, así aceptamos barco como animal acuático.

Nieves comienza su particular explicación sobre el 29 de noviembre de 1947 de la siguiente manera: «La reclamación histórica judía para quedarse con Palestina es de hace cuatro mil años«. Anacronismo de nivel 1 – en una escala de tres, siendo el uno el más grave -: Palestina no existió por aquel entonces.

  • El término Palestina fue dado a esta región por el Emperador Adriano en el año 135 e. c., con el único propósito de extinguir las revueltas judías que desde la época de Bar Kojba se venían produciendo contra el Imperio Romano. Suplantar Jerusalén por Aelia Capitolina y Judea por Palestina conseguía un doble efecto: mitigar las revueltas y desenraizar al judío de la tierra por la que luchaban por su liberación: Judea. Nabucodonosor II empleó técnicas más radicales en el siglo VI a. e. c., como la transferencia de personas. Judíos judaítas fueron enviados a Babilonia mientras que Judea fue repoblada de tribus extranjeras.
    Los siguientes 1 860 años -hasta que la Autoridad Nacional Palestina logró cierta soberanía gracias a los Acuerdos de Oslo que firmó Israel-, Palestina existió únicamente como provincia Omeya, parte del califato Abasí, de los turcos seleúcidas, bajo dominio cruzado, nuevamente como provincia durante la época mameluca y otomana hasta ser Protectorado británico hasta 1948. Luego, Transjordania anexionó a Judea y Samaria -lo que correspondería según la ONU a ser la nación árabe votada la Resolución 181-. Israel, posteriormente, anexionó los territorios históricos judíos de Judea y Samaria, y en los noventa los palestinos por primera vez en la historia gozaron de cierta soberanía gracias a los Acuerdos de Oslo, en la tierra que va desde el río Jordán hasta el mar Mediterráneo.

Después de este resumen de los últimos dos milenios, ¿qué ocurre con los dos milenios antes de la Era Común? Nieves declara que hace cuatro mil años hubo una Palestina que los judíos querían «quedarse». ¿Quizás se esté refiriendo a los antiguos filisteos? De nuevo, otra muestra de incultura.

Según evidencias históricas y arqueológicas los llamados Pueblos del Mar arribaron a la costa de Canaán -que no Palestina-, en el Siglo XIII a. e. c., época en la cual la mayoría de historiadores coinciden en que fueron también los comienzos del pueblo de Israel en esa misma tierra. Los Pueblos del Mar arrasan el Mediterráneo y someten a diversos pueblos menores, entre ellos los Hititas, que los barren del mapa. Desaparecen. Los egipcios también salen muy mal parados debido a que traen consigo armas de metal y un equipo bélico muy superior para la época. Los Pueblos del Mar van conquistando la costa mediterránea desde Egipto hasta Hatti (Turquía) y comienzan a dividirse el territorio siendo que los Peleshtu – filisteos – se asientan en la actual Franja de Gaza y la costa israelí, hasta el sur de lo que hoy es Tel Aviv. Pero no nos equivoquemos puesto que los antiguos filisteos no tienen absolutamente nada que ver con los actuales palestinos.

Dicho esto, Palestina no existió hace cuatro mil años, de modo que la primera frase de Nieves además de no ser cierta induce al oyente al error.

Nieves continúa demostrando a su manera que el derecho del pueblo judío por retornar a nuestra tierra va ligada exclusivamente con la religión. Y dice; «para entenderlo y compartirlo hay que creer en el antiguo testamento, en Moisés, en la zarza ardiendo, en las tablas de la ley, en que el mar rojo se abrió y en la entrega de llaves de la tierra supuestamente prometida al pueblo presuntamente elegido«.

Nieves elimina de un plumazo grandes intelectuales del sionismo tales como Moisés Hess, Borojov o Katzenelson, entre muchos otros, cuya filosofía partía de que solo se podría crear un Estado judío como parte de la lucha de clases y apoyando un proletariado judío en las grandes ciudades. En otras palabras, no se puede entender al Estado de Israel sin el sionismo socialista.

Tampoco se puede entender el Estado de Israel sin la participación del sionismo político de Hertzl, padre del sionismo moderno, que proponía establecer el Estado judío mediante métodos diplomáticos y políticos. El sionismo sintético de Weizmann fusionaba el sionismo político y el sionismo práctico de Ruppin de  fomentar la emigración judía y establecer colonias en la Tierra de Israel. El sionismo general iba más allá y ponía al ideario sionista por encima de posturas políticas o tendencias religiosas.

De entre todas las corrientes del sionismo solamente dos guardan relación directa con la religión: el sionismo religioso del Rab Kook y el espiritual de Ahad Ha´am, este más filosófico que litúrgico.

Nieves continúa diciendo que el famoso mito fundacional del Estado de Israel está «basado en la fe y en un libro sin bibliografía«.

Durante la Edad Media el modo más utilizado para generar odio pero también para cuestionar y culpar al judío fue recurrir a la religión; que si deicidas, que si la sangre de los niños cristianos para sus rituales de Pesaj (pascua judía), profanación de la hostia, etc. Esta práctica continúa presente y es utilizada para atacarnos por defender nuestro derecho de autodeterminación. Hablar mal de Israel cuestionar una religión en un medio progre hace disparar unos niveles de audiencia que nadie estaría dispuesto a renunciar.

Que vaya quedando claro: la reclamación histórica judía se basa en el derecho del pueblo judío a regresar a su patria ancestral, idea basada en un libro (Tanaj) con bibliografías tales como:

  • la Estela de Merenptah

Es el documento extra Bíblico más antiguo que data del 1207 a. e. c., que demuestra la conexión judía con la Tierra de Israel. La estela describe la invasión a Canaan durante el quinto año del reino del Faraón Merenptah para someter a sus habitantes. La mención que se hace en este grabado figura la palabra Israel como un grupo nativo, como gentilicio.

  • Templo de Amón, Karnak

Shoshenk I dejó un informe sobre su campaña en un muro del templo de Amón en Karnak donde relata su ataque a los reinos de Judá e Israel, y el saqueo a Jerusalén en el 950 a. e. c.

  • La Estela de Mesa

Relata la guerra entre el Rey Ajab de Israel y el Rey Mesa de Moab en el siglo IX a. e. c.

  • La Estela de Dan

Sobre la victoria del Rey arameo Jezal sobre los reyes de Israel, de la dinastía davídica, en el Siglo IX a. e. c. Una prueba irrefutable de la existencia de la Casa de David.

Nieves, no siempre se puede aceptar barco como animal de compañía, y menos cuando tienes el poder de llegar a tanta gente. Tres minutos en antena que han servido para fomentar el odio y airear tu mala praxis.

Motséi Shabat 15 de Kislev de 5778
Sábado, 2 de diciembre de 2017

Fomentando el odio de la mano de Beatriz Talegón

בס״ד

Beatriz Talegón, directora de opinión en diario16.com, escribió recientemente un artículo con expresiones similares a los Protocolos de los Sabios de Sión. En su artículo, sobre los enfrentamientos que están teniendo lugar en Jerusalén, Talegón despertaba los viejos prejuicios de la conspiración judía mundial.

¿Está realmente cualificada una persona con este tipo de comentarios para hablar sobre un tema tan complicado como el conflicto entre israelíes y palestinos?

Me tomé la libertad de analizar todo su artículo para demostrar con datos que Bea se equivoca en todo. O, quizás, le han hecho equivocarse en todo.

Escogí partes del artículo – que aparecen en color marrón – para a continuación analizar y explicar los errores del texto.

«No existe un “conflicto” entre Israel y Palestina. Existe un abuso, una humillación y por otra parte, una respuesta«.

Si la «respuesta» a la que Bea se refiere es a la del asesinato de tres miembros de la familia Solomon, apuñalados mientras cenaban horas antes de publicar su libelo, estamos hablando de apología del terrorismo.

Si la «respuesta» a la que Bea se refiere es a la del asesinato de la familia Foguel, degollados mientras dormían – incluyendo a dos niños y un bebé -. seguimos hablando de apología del terrorismo.

3117 «respuestas» palestinas -civiles muertos en atentados terroristas- que podrían ser 3117 justificaciones para Talegón.

«No voy a adentrarme en cuestiones históricas. Ni siquiera políticas».

No puede porque no sabe. Si supiera algo de cuestiones históricas o políticas sabría que nunca hubo una soberanía palestina, y que por consiguiente no podemos hablar de una ocupación palestina. El Waqf jordano es quien administra los Santos lugares del Islam en Jerusalén desde 1967 -fecha en la cual Israel anexionó el este de Jerusalén y conquistó Cisjordania a Jordania-, y no una autoridad islámica Palestina. Hasta 1948 la actual Cisjordania estaba bajo el Mandato Británico, instaurado en 1920 por la Sociedad de Naciones. ¿Dónde queda Palestina?

Una provincia de nombre Palestina

Si Talegón supiera algo de cuestiones históricas sabría que el Rey Faisal en junio de 1919 reivindicó en el Congreso Árabe Sirio la independencia de la Gran Siria, que comprendía las actuales Siria, Líbano, Jordania e Israel, además de los territorios administrados por la ANP. Y no solo eso, también el Congreso de Comunidades cristianas y musulmanas de Jerusalén, que representaba a los árabes de la zona -lo que ahora llamaríamos palestinos -, pidieron ser Siria.

Apunte: La falta de soberanía palestina no es solamente que no hubiera un Estado, tampoco hubo un pueblo ni una nación que se definiera como tal y reclamara su derecho a un Estado. Al contrario de los kurdos o los drusos que nunca tuvieron un estado independiente, pero que nadie duda de que han tenido una identidad Kurda, a pesar de que nunca tuvieron soberanía independiente.

Si retrocedemos un poco atrás en el tiempo, tras una reorganización territorial en 1887 por parte del Imperio Otomano (1517-1923) la provincia otomana de Palestina quedó dividida en dos partes: el norte integrado en la provincia siria de Beirut y el sur dependiente de las autoridades de Jerusalén, ciudad que a su vez dependía de Constantinopla. No hay soberanía palestina.

Retrocedemos aún más en el tiempo. Durante la dinastía de los ayubíes (1171-1250) tampoco encontramos evidencias de una Palestina independiente. Como tampoco en la época cruzada (1098, 1099-1187), o durante los turcos selyúcidas (1037-1157), tampoco en el califato Abasí (750-945) o durante la ocupación islámica de la Tierra de Israel en el Siglo VII bajo la dinastía Omeya (661-750). En los últimos 1356 años ningún indicio de una palestina soberana.

«Usted, querido lector, estará cansado de ver una y otra vez imágenes de altercados, violencia, (…) Repito: los palestinos liándola, y los israelíes encarnando la imagen del orden y de la autoridad, protegiendo vaya usted a saber qué. Esa es la imagen».

Este es uno de los principales problemas de quien lo único que sabe y escribe sobre el conflicto israelo-palestino es lo que aparece en una fotografía. Triste que el periodismo haga del refrán «una imagen vale más que mil palabras» su máxima. Algunos, incluso, les cuelan imágenes de Siria para hacerlas pasar por Gaza.

«(Los israelíes) protegiendo vaya usted a saber qué»

Protegiendo a los civiles, ya sean judíos, musulmanes o cristianos, israelíes o no. Por ejemplo de tres guerras, cuatro conflictos, dos intifadas (1000 civiles israelíes muertos solo en 5 años, el mismo numero de víctimas de ETA pero en 50 años), y lanzamientos de  15 mil misiles por más de una década desde población civil – desde viviendas en Gaza – contra población civil israelí. Doble crimen de guerra.

«(…) cientos de palestinos –musulmanes- rezando en la calle, frente a los arcos de seguridad que se había decidido implantar en la zona sagrada de Jerusalén (…)»

Israel instaló arcos detectores de metales como consecuencia del atentado contra dos policias israelíes – drusos – del viernes 14. Resulta curioso cómo Bea juega con los sentimientos del lector haciéndole creer que por instalar arcos de seguridad en lugares santos éstos pierdan su caracter sagrado. Para entrar a cualquiera de los cuatro accesos del Kotel – Muro de los Lamentos – hay que pasar por arcos detectores de metales. Para subir a la explanada de las mezquitas – por el acceso para no musulmanes – hay que pasar por arcos detectores de metales. Todos pasan por los arcos, judíos y no judíos, y nadie se siente humillado ni tampoco nos hace sentir como terroristas potenciales.

Los arcos de seguridad que menciona Bea no están en la «zona sagrada», sino en los accesos a la zona sagrada.

En el artículo Bea habla de humillaciones.

«Y ese ha sido el motivo del monumental cabreo por parte de palestina. Y yo añado: y de quienes estamos bastante hartos de ver las continuas humillaciones de Israel».

¿Acaso es una humillación tomar medidas para prevenir actos terroristas? ¿A ningún palestino le parece más humillante que musulmanes profanen el tercer lugar más sagrado del Islam convirtiéndolo en un almacén de armas? ¿Alguna manifestación contra este atropello? Solo silencio.

No me siento humillado cuando paso por los arcos de seguridad para acceder al Kotel, sin embargo los palestinos argumentan sentirse humillados porque «con esta medida están dando a entender que todos los musulmanes son potenciales terroristas». Excusatio non petita, accusatio manifesta.

«La llegada al aeropuerto transmite la sensación de estar en un lugar en guerra».

Israel es un Estado oficialmente en guerra con Líbano y Siria – las fronteras aun no están definidas con dichos países -, e Irán repetidas veces amenazando la existencia del Estado judío, atacando objetivos israelíes fuera del país. A eso añadir los secuestros y atentados sufridos en el aeropuerto israelí, y contra la compañía israelí El Al en aeropuertos europeos.

Nos obsesiona un poquito la seguridad, qué le vamos a hacer.

«Y comienzas tu camino hacia Jerusalen. Tendrás que parar en lo que llaman Checking points (puntos de revisión), donde, igualmente, tendrás que someterte al control de policías armados hasta los dientes».

No hay un solo Checkpoint desde Ben Gurion hasta Jerusalén en la autopista 1, la ruta utilizada para llegar a Jerusalén. El único Checkpoint está en la salida de Givat Zeev si vas por la 443 pero nadie te revisa. Y nadie va por esa ruta salvo que quieras ver el Checkpoint para después escribir tonterías.

A Bea le diría que ese viaje programado tenía un fin que era posicionarte contra Israel. Pero por si aun no os habéis dado cuenta, continúo.

Autopista 1 desde el Aeropuerto de Ben Gurión hasta Jerusalén. La línea naranja corresponde a la Valla de Defensa, a 1,6km la distancia más cercana de la autopista y rodeado de montes.

Autopista 443 desde el Aeropuerto de Ben Gurión hasta Jerusalén. Las únicas personas que toman esta ruta son residentes, o activistas para decir que en Israel hay Checkpoints

«Pero lo más chocante, lo más significativo es visitar un asentamiento israelita en territorio palestino. Eso es algo que normalmente los turistas no pueden ver, no está dentro de las rutas planificadas, y muy seguramente, nadie se lo cuente».

Pues claro que no, porque son ciudades residenciales sin ningún valor turístico como Rambla, Rejovot, o Modiin (en Israel), de la misma forma que en tu ruta no planifica visitar el palacio residencial de Abbas que costó la friolera de 13 millones de euros de ayudas internacionales. Al turista no le interesa dónde viven los residentes, solo sacarse selfies.

Palacio Presidencial de Abbas en Ramalla

Sobre la diferencia entre asentamientos israelíes y poblados palestinos escribes que «a los palestinos se les niegan desde la administración general» asfaltar sus localidades, viviendo así en condiciones propias del pasado siglo. Supongo que te referirás a la administración palestina que es, según Oslo, la encargada de procurarles un cierto grado de desarrollo. Ya en 2012 el 6 % del presupuesto anual palestino iba destinado a la manutención – sueldo mensual – de terroristas palestinos en cárceles israelíes y familias, el palacete del señor Abbas (2015), sumado a la corrupción de Fatah y la vida de lujo de la viuda Suha por Europa poco queda para el desarrollo del sufrido pueblo palestino.

Nota: Presupuesto de la Autoridad Palestina en 2017 para sueldos a terroristas encarcelados y liberados es de 153,4 millones de dólares, un 13% más que el año pasado.

«(…) durante mi mandato como Secretaria General de la Internacional de Jóvenes Socialistas organizamos una visita de estudio entre jóvenes israelíes y palestinos: visitamos el muro de la vergüenza, los asentamientos israelitas, y tuvimos una reunión con el presidente palestino, Abbas, en Ramala».

«Muro de la vergüenza», porque para Bea parece que justificar atentados contra civiles israelíes no es suficiente, además está contra evitar más atentados.

Este gráfico demuestra que tras el comienzo de la construcción de la Valla de Defensa – año 2003 – las víctimas israelíes en atentados terroristas perpetrados desde localidades palestinas de Judea y Samaria / Cisjordania disminuyeron de forma considerable.

El derecho a legítima defensa – el propósito de la valla – está contemplado en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas y según el Derecho Internacional se permite una reacción inmediata contra agresiones antijurídicas actuales o inminentes con el objetivo de repeler ataques presentes o futuros, en este caso atentados contra población civil.

Supongo que durante su mandato como Secretaria General de la Internacional de Jóvenes Socialistas no organizaron una reunión con el Primer Ministro israelí, o en su defecto el Presidente. El carácter anti-Israel del viaje organizado de Talegón queda perfectamente demostrado.

«Pude ver a mis compañeros israelitas llorando al comprobar con sus propios ojos lo que eran los territorios ocupados. Les vi abrazando a Abbas y pidiendo perdón por todo lo que el pueblo judío estaba provocando en el palestino».

¿Cuantos palestinos contrarios a la política palestina de Fatah o Hamas vio Talegón en Palestina? Ninguno. En esos viajes programados en los que se abrazan y bailan juntos el Kumbayá no muestra esa cara palestina, ese hastío de la sociedad que ve como desde Ramalla y Gaza malversan miles de millones de ayudas internacionales para construirse mansiones o subvencionar el terror.

«Se le silencia, se le invisibiliza. Se le oculta y ahora se trata de dar a entender que todos los musulmanes son potenciales terroristas. Por eso Netanyahu decide poner arcos metálicos en el acceso a la zona sagrada de la ciudad».

Excusatio non petita, accusatio manifesta. Los arcos están ahí de igual modo que están en La Meca, en el Kotel o cualquier lugar que pueda ser un objetivo.

«Una zona, dicho sea de paso, que ha sido ocupada por Israel desde 1967, y en la que se había establecido un statu quo por el cual, todas las personas, de todas las religiones, podrían acceder en igualdad de condiciones».

¿Acceder en igualdad condiciones? De eso nada. Existen horarios restringidos para no musulmanes para acceder a la explanada de las mezquitas (7:30 a 10:00 y de 12:30 a 13:30 en invierno; de 7:30 a 11:30 y de 13:30 a 14:30 en verano), además de acceder por una única entrada que se encuentra frente al Kotel, en el barrio judío.

«(…) un intento de genocidio paulatino. El avance de Israel arrasando a sus enemigos eternos: Palestina».

«Genocidio», «holocausto», «exterminio», son los típicos recursos para referirse a Palestina  de cualquier juntador de palabras.

Este es un simple gráfico de la situación demográfica de los palestinos en la Franja de Gaza y Cisjordania.

En otras palabras, y dicho por la Autoridad Palestina: «nuevos datos (2016) indican que hay mayoría árabe entre el río Jordán y el mar».

Los datos de la Central de Estadística Palestina indican que árabes de la Franja, Israel y Cisjordania superan en 200 mil a población judía. Unos 4,8 millones de árabes viven entre la Franja de Gaza y Cisjordania, y 1,7 millones en Israel (este dato según el censo israelí). De esta forma, entre el río Jordán y el mar Mediterráneo viven 6,58 millones de árabes, frente a 6,38 millones de judíos.

«Una petición: no mantengamos el mensaje injusto e incierto del “conflicto”. Aquí hay una ocupación. Unos que están abusando y otros que están tratando de aguantar como pueden. Es de justicia que empecemos a llamar las cosas por su nombre».

Aquí no hay una ocupación. Ese término, como todo lo que contiene este artículo, es totalmente incorrecto. La Ley Internacional establece el término «ocupación» para territorios que fueron parte soberana de un país. Cisjordania no era un territorio soberano debido a que la Comunidad Internacional declaró ilegal la anexión jordana en 1950. El término correcto es territorio en disputa que no es tan sonoro, vende menos y no atrae de igual modo por lo es rechazado por gran parte de la prensa internacional, incluyendo por supuesto la española.

Territorio en Disputa, término aceptado tras la firma de Oslo por las partes implicadas, Israel y la Autoridad Nacional Palestina, documento por el cual los palestinos por primera vez en la historia obtuvieron cierta autonomía en esta tierra.

Que no os manipulen, todo está en los libros y no en tours anti Israel con abracitos y final feliz.

Yom Shlishí 2 de Av de 5777
Lunes, 24 de julio de 2017

Mundubat, para nada humanitario

בס״ד
La exposición fotográfica promovida por la Fundación humanitaria Mundubat en el Metro de Bilbao omite información cuando asegura que la Corte Internacional de Justicia dictaminó que la Valla de Defensa, la cual denominan «muro de la vergüenza», es ilegal.
El Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) instó en 2014 a su desmantelamiento, sin embargo fue una resolución no vinculante además que dicho órgano no tiene jurisprudencia en la región y su opinión es meramente consultiva.

La definición que se da el TIJ es tal:

«La Corte Internacional de Justicia es el órgano judicial principal de la organización de Naciones Unidas. Está encargada de decidir conforme al Derecho Internacional y Controversias de orden jurídico entre Estados y de emitir opiniones consultivas respecto a cuestiones jurídicas que pueden serle sometidas por órganos o instituciones especializadas en la ONU»

Nota: La resolución no vinculante de la Corte Intenacional de Justicia NO incluyó en su dictamen contra la Valla de Defensa mención alguna al terrorismo palestino, como los ataques suicidas contra población civil israelí, razón por la cual se construyó dicha valla y que dejó más de mil israelíes muertos en cinco años (2000-2005).

En la exposición  Mundubat muestra solo lo que le interesa: a un Israel como país despiadado, culpándolo de la inexistente libertad de expresión en los Territorios Palestinos, cuando informes de Naciones Unidas acusan directamente al gobierno palestino de la falta de tal derecho universal.

Entre otras denuncias contra Israel Mundubat acusa al estado judío de privar el derecho a la educación al pueblo palestino, haciendo responsable directamente a la Valla de Defensa.

Según datos de un informe emitido por UNICEF, la tasa de alfabetización en adultos palestinos (2008-2012) es del 95,3 %, la de jóvenes hombres entre 15 y 24 años (2008-2012) es del 99,3 % y la de jóvenes mujeres entre 15 y 25 años (2008-2012) es del 99,4 %. Si en verdad la polémica valla de seguridad israelí fuese un impedimento para el desarrollo educativo palestino, ¿de verdad obtendrían tan magníficos resultados?

Derecho al trabajo, derecho al libre movimiento:

Si bien es cierto que son numerosos los palestinos que deben pasar controles de seguridad para trabajar en Israel de forma legal, éstos chekpoint son necesarios para evitar atentados contra civiles israelíes, tanto árabes como judíos. Mundubat se preocupa mucho por la libertad de movimiento de los palestinos y el derecho al trabajo, pero forma parte del BDS cuyo objetivo es boicotear fábricas israelíes en Judea y Samaria (Cisjordania) que por presiones internacionales se ven obligadas a cerrar, lo que conlleva que cientos de familias palestinas pierdan así sus empleos como ocurrió con SodaStream. ¿Qué soluciones propone Mundubat para estas familias? Ninguna. No les importa lo más mínimo.

Vínculos muy poco humanitarios.

Recientemente Mundubat publicaba un tuit que bien podía haberse inspirado en el artículo 30 de la Carta Fundacional de Hamás, haciendo parecer que la citada Fundación humanitaria compartiese agenda con el grupo terrorista palestino, responsable según Amnistía Internacional de «estrangular cuellos, secuestros, tortura y homicidios ilegítimos de palestinos perpetrados por las fuerzas de Hamás durante el conflicto de Gaza e Israel en 2014«
Artículo 30 de la Carta Fundacional de Hamás
Tuit de Mundubat
Mundubat, que pareciera una herramienta de Hamás para una yihad intelectual, solidaria, utiliza todos los medios disponibles a su alcance para la crítica destructiva a Israel que incluye el odio y  la difamación. En este tuit Mundubat denuncia un supuesto genocidio de Israel contra el pueblo palestino.
Sin embargo según datos de la propia Autoridad Palestina en el informe sobre la situación sanitaria en el territorio palestino ocupado de la 68º Asamblea Mundial de la Salud de la ONU de abril de 2015, la población total palestina es de 4,62 millones en el territorio del Estado de Palestina (38,2 % del total de los palestinos en el mundo).
Teniendo en cuenta que la población palestina en 1967 era de 598.637 árabes en Cisjordania, eso supone un aumento de más del 250 % del crecimiento. Además, y con los mismos datos que proporciona la Autoridad Palestina, el crecimiento anual es del 3,2 %.

No es un secreto que Israel tiene el mejor sistema de defensa del mundo y uno de los ejércitos mejores preparados y es por ello que resulta muy desconcertante que aun sigan existiendo palestinos. Y que existan significa que tal genocidio es una simple falacia, y que con los datos de las autoridades palestinas se pueden derrumbar el activismo racista de esta y otras organizaciones afines.

Incitación al antisemitismo.

Mundubat promueve el BDS, lo que significa estar a favor del retorno de más de cinco millones de palestinos, lo que supondría la desaparición del estado judío por la vía demográfica. Actualmente en Israel hay 8 millones de habitantes, de los cuales 6 millones son judíos y 1,5 millones árabes. Si al millón y medio de árabes sumamos cinco millones el resultado sería la pérdida de la mayoría judía en el único estado judío, es decir la desaparición de Israel, por lo que apoyar este tipo de ideología es claramente antisemita siendo castigado con penas de entre 1 y 4 años de prisión según el artículo 510 del código penal español.

Es de suponer que Metro Bilbao, así como el Gobierno Vasco han sopesado las consecuencias legales que conlleva apoyar este tipo de ideologías tan poco humanitarias.

Yom jamishí 14 de Adar II de 5776 
     Jueves, 24 de  marzo de 2016

דוד יאבו
David D. Yabo

Yassin y Ayyash, los Nelson Mandela de Agustín Velloso

בס״ד
¿Quien es Agustín Velloso?
Tomemos como ejemplo una entrevista, una de tantas donde justifica, manipula o miente sobre la situación en Oriente Medio y el conflicto israelopalestino. Veamos, además, el tipo de ideología que tiene:

Entrevista: Agustín Velloso. «Pro Palestino hoy es como projudío en 1939»

Rantisi fue un líder de Hamás, cuya misión como la de todo miembro del grupo terrorista palestino, esra la de echar a los judíos (sean o no sionistas) al mar. Ideología que por lo que vamos leyendo del señor Velloso, comparte sin dudarlo.

Yehiya Ayyash, alias «el ingeniero», fue comandante de las brigadas Izzedine al-Qassam. Fue un líder carismático dentro de Hamás, quien mostraba un profundo resentimiento contra Fatah de Arafat (como el propio Velloso), cuyo apodo «el ingeniero» fue debido a que fue el diseñador oficial de las bombas para Hamás. Podía diseñar explosivos para carritos de bebes, mochilas, maletas e incluso del tamaño de una cartera. Decenas de explosiones, cientos de muertos y heridos en plenas negociaciones de paz Rabin-Arafat, y que pese a los atentados ninguno de ellos renunció a Oslo.

¿Entiende ahora, Don Agustín, por qué son necesarios los checkpoint que tanto critica? ¿O es que critica su efectividad?

Yassin, fundador del grupo terrorista Hamás y líder espiritual, cerebro de los peores atentados ocurridos en suelo israelí. Nada más que añadir.

Los ejemplos que Velloso nos da sobre los Nelson Mandela palestinos son escalofriantes. Todos miembros de Hamás, grupo cuya Carta Fundacional exige la desaparición de todos los judíos de Israel. Todos, sin distinción. Agustín no quiere la paz, no busca la paz ni el entendimiento, ni tampoco una coexistencia entre judíos y palestinos, ambos con un país independiente y con fronteras seguras. No le importan los palestinos ni el futuro del pueblo palestino, sino que al igual que Hamás, desea un Oriente Medio sin Israel.

Resumen:

Hay que ir contra los sionistas, pese a que el sionismo o la idea sionista es básicamente el establecimiento de un estado judío en la tierra ancestral del pueblo judío. Y punto.

Velloso nos  dice en esta respuesta que por justicia, paz y verdad entiende que es necesario los Nelson Mandela palestinos, los Rantisi, los Ayyash, los Yasin. Líderes que imponen su justicia, su paz y su verdad mediante atentados suicidas contra objetivos civiles, contra judíos.

Velloso está justiciando el odio, está fomentando e instando a odiar una ideología. Cuidado, querido,  está tipificado como delito en el Código Penal español;

     1. Serán castigados con una pena de prición de uno a cuatro años y multa de seis a doce meses:

     a) Quienes públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, a pertenencia de sus miembros a una etnia. raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad.

      b) Quienes produzcan, elaboren, produzcan con la finalidad de distribuir, faciliten a terceras personas el acceso, distribuyan, difundan o vendan escritos o cualquier otra clase de material o soportes que por su contenido sean idóneos para fomentar, promover, o incitar directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo, o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a qué, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad.

      c) Públicamente nieguen, rivalicen gravemente o enaltezcan los delitos de genocidio, de lesa humanidad contra personas y bienes protegidos en caso de conflicto armado, o enaltezcan a sus autores, cuando se hubieran cometido contra un grupo o una parte del mismo contra una persona determinada por razón de su pertenencia al mismo, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, a la situación familiar o la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad, cuando de este modo se promueva o favorezca un clima de violencia, hostilidad, odio o discriminación contra los mismos.

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En otra entrevista. «El sionismo es racista y defiende intereses económicos»

El sionismo, como ya mencioné antes, es el Movimiento de Liberación del Pueblo Judío que defiende el establecimiento y permanencia de un país en su patria ancestral. Que quiera creer  o no en historias bíblicas de tierras prometidas es lo de menos. La arqueología ya nos indica que mucho antes de que hubiese árabes o palestinos en esta tierra ya había soberanía judía. De forma que difamar a un movimiento judío sí podría ser considerado antisemita, ¿y sabe cómo? Negando solo al judío su país.

Siendo usted profesor, dígame, ¿de verdad no conoce la resolución 4686 de la Asamblea General de las Naciones Unidas? Lo pregunto porque solo hace mención a la resolución 3379, la que condena al sionismo de racismo, para justificar su odio y persecución a todo sionista. Pues verá, señor Velloso profesor de la UNED, la resolución 4686 revocó en 1991 la resolución 3379, de forma que desde hace ya 25 años para Naciones Unidas el sionismo no es racismo.

Deje de manipular la historia, deje de mentir, deje de fomentar odio que es delito y se va a meter usted en un buen lío.

Yom Jamishí 9 de Adar I de 5776 
     Jueves, 18 de  febrero de 2016

דוד יאבו
David D. Yabo