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El otro día me topé con un artículo en elpais.com sobre la «profunda preocupación» europea ante la construcción/ampliación de viviendas «ilegales» en colonias judías. La preocupación conllevó a consulta de los embajadores israelíes de Reino UnidoFranciaAlemaniaItalia y España, para amonestarlos de forma oficial, es decir con cámara y micrófono en mano, para que el mundo se entere bien.
Según escribía Carmen Rengel en su artículo:
Si en Israel, que viven aproximadamente 1,5 millones de árabes (el 19 % de la población total) estuviésemos hablando de “impacto perjudicial” sobre la comunidad árabe, como mínimo seríamos expulsados de Naciones Unidas. Pero no hablamos de «impacto perjudicial» si no todo lo contrario. Tenemos partidos políticos árabes, jueces en el Tribunal Superior de Justicia, abogados, economistas, actores, embajadores, etc…  A eso, en Israel, lo llamamos convivencia. Todos gozamos de las mismas libertades, derechos y obligaciones. A eso, en Israel, lo llamamos democracia.
Si bien es cierto que en la cuatro veces milenaria Judea y Samaria, renombrada como Cisjordania en 1950 por Jordania, viven alrededor de 600.000 israelíes (un 15 % del total de habitantes de Judea y Samaria) dudo mucho que ello represente el peligro de un “impacto perjudicial” como podemos leer en el artículo.
Llamemos a las cosas por su nombre, el “impacto perjudicial” del que habla Europa, siempre de boca palestina, de 600.000 israelíes frente a los 4 millones de palestinos que viven más allá de la línea verde, no trata de cifras si no de la mera presencia judía en el futuro estado palestino. Una palestine judenrein. Es decir, una limpieza étnica.
Sería descabellado pensar en estos términos tan radicales, sin embargo el embajador de la OLP en EE.UU, Rashid Areikat, ya declaró en septiembre de 2011, y días antes de la famosa votación en la ONU, la “separación” de ambos pueblos.
Carmen continúa:
Es cierto que el ejecutivo de Netanyahu libera terroristas palestinos a cambio de construir casas en colonias judías, medida por otra parte consensuada por Washington y de alguna forma u otra permitida e incluso tolerada por el gobierno palestino que, sin embargo, nos sorprende haciéndose la víctima traicionada.
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También es de sobra conocido, aunque no por lectores que leen propaganda, que existen una serie de asentamientos, fijados en tres grandes bloques, que corresponden al grupo de barrios y colonias que no están incluidos dentro del plan de desmantelamiento del gobierno israelí para futuras negociaciones de paz con los palestinos (medida también consensuada por Washington). Para el lector que desee saber a qué bloques de asentamientos me refiero solo tiene que echarle un vistazo a los Parámetros Clinton, Taba, el Plan Olmert o la Iniciativa de Ginebra, por ejemplo, cuyos mapas se acercan cada vez más a la realidad de las futuras fronteras entre Israel y Palestina.
Parámetros Clinton.
 
Taba
 
Plan Olmert
 

Iniciativa de Ginebra
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Pero, como de todos es sabido, la misión periodística en este conflicto parece que no está en informar si no en copiar y pegar, o oír y escribir, sin siquiera investigar sobre qué se está cubriendo.
Un capítulo parecido a éste tuvo lugar en agosto del año pasado. El Ministerio de Vivienda y Construcción aprobó la construcción de 1.200 casas. La noticia, como era de esperar, fue publicada a bombo y platillo con el dedo acusador apuntando hacia Israel (también por parte de elpais.com y de su corresponsal en Israel) sin informar debidamente que las nuevas viviendas estaban dentro de los asentamientos que corresponden al grupo de barrios y colonias que no están incluidos dentro del plan de desmantelamiento. Algo ya conocido por todas las partes negociadoras.
Las viviendas se planearon para los barrios de Guiló (400), Homat Shmuel (210) y Pisgat (183) además de las colonias de Ariel (119), Efrat (149), Maalé Adumim (92) y Beitar Illit (38)
Mapa con la ubicación de los barrios de Guiló, Homat Shmuel y Pisgat, además de Efrat, Maalé Adumim y Beitar Illit.
En el centro la Capital Jerusalem (ירושלים)

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Mapa de la ubicación de Ariel.

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Por último, la corresponsal en Jerusalem escribe:
Es muy triste, y lo digo con sinceridad, cualquier ataque a la propiedad ya sea judía o palestina. Lamentamos y condenamos los ataques que colonos judíos puedan ocasionar contra intereses palestinos, al mismo tiempo que lamentamos, y condenamos, los ataques contra intereses judíos, los cuales brillan por su ausencia en el citado artículo, y en general cualquiera.
Sin ir más lejos, y como dato, Israel cerró el año 2013 con 150 intentos de atentados dentro del territorio israelí, uno cada dos días. Además de ataques continuados con bombas incendiarias, piedras y armas de fuego contra civiles colonos. Para enterados un poco sobre la violencia palestina contra civiles israelíes en Judea y Samaria, pulsad aquí.
A esto añadir un aumento muy significativo en las últimas semanas de lanzamientos de misiles, cohetes y morteros contra territorio israelí desde la Franja de Gaza (25 impactos de misiles desde el inicio de 2014), lo que conllevó incluso a suspender el pasado viernes (17/1), domingo (19/1) y lunes (20/1) las clases en los colegios de Ashdod desprovistos de bunker.
Comprendo que los líderes de Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y España, con los medios de comunicación que disponen, vean con “profunda preocupación” la situación en Israel y los territorios palestinos. Pero no logro entender que puedan opinar sobre un conflicto de un país que, que salvo el Presidente de Francia, ni siquiera han visitado.
Les esperamos.
Yom Jamishí, 22 de Shvat de 5774
        Jueves, 23 de enero de 2014
דוד יאבו
David D. Yabo

DavidYabo

Israelí, divulgador de historia judía y arqueología bíblica. Formándome en El Seminario Rabínico Latinoamericano. La golá te mata o te hace más fuerte, así que voy para Rabino.

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