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El pasado martes día 23 de abril se festejó en toda la cristiandad San Jorge. De todos los artículos que se habrán editado sobre el tema el que más me llamó la atención fue uno titulado «Jordi, el palestino». Podéis leerlo pulsando aquí.

Resulta curioso que una periodista como Ana Alba, licenciada en Ciencias de la Información por la UAB y que trabaja como freelance colaborando desde 2011 con El Periódico de Cataluña desde Jerusalén y que, además, pertenezca al colectivo de periodistas Contrast (dedicado a la elaboración de proyectos comunicativos de carácter social), pueda afirmar con todo el descaro que Jorge, San Jorge, fuera palestino.
Para despejar las dudas sobre quien fue este Santo cristiano lo resumiré brevemente.

Jorge o Georgius de Capadocia (situado en la actual Turquía), fue un romano que con la muerte de su padre Geroncio, oficial del ejército romano, se trasladó con su madre Policromía a la ciudad de Diospolis (Ciudad de los dioses), situada en la actual Lod (Israel), para que fuera educado en la fe cristiana, en el siglo III de la Era Común.
 
Antes de cumplir la mayoría de edad se alistó al ejército romano, pues Georgius era romano.

En el año 303 el emperador Diocleciano (284-305) decretó la Gran Persecución contra los cristianos en todo el Imperio Romano. Se abolieron todos los derechos legales a los cristianos y se les obligó a cumplir con las prácticas religiosas tradicionales del Imperio, como por ejemplo la de realizar sacrificios a los dioses romanos.

Georgius, en su condición de soldado romano, recibió órdenes para hacer cumplir el edicto a la población pero se negó en rotundo desvelando al propio emperador su fe cristiana, lo que conllevó a que fuera torturado hasta la muerte el 23 de abril del año 303, y posteriormente decapitado. Finalmente su cuerpo fue enviado a Diospolis (Lod), para que fuese enterrado.

Su canonización tuvo lugar en el año 494 por parte del papa Gelasio I.

Tras esta breve historia sobre Georgius de Capadocia me surgen varias dudas sobre el texto de Ana Alba. Comenzamos:

Copiaré y pegaré del texto literal y a continuación algunas de mis dudas.

En Palestina son muchas las tradiciones en torno a Sant Jordi y diversas iglesias y monasterios están consagrados a su figura. “Pero varias leyendas y costumbres se perdieron con la guerra de 1948 (que enfrentó a los israelís con algunos países árabes después de la creación del Estado de Israel), cuando miles de palestinos fueron expulsados de sus tierras o huyeron. Si pierdes la tierra, pierdes los mitos unidos a ella”, afirma Ali Qleibo, profesor y antropólogo de la Universidad Al-Quds, en Jerusalén.

Como viene siendo costumbre en todo texto cuya única fuente se nutra de la narrativa palestina, la culpa israelí se hace necesaria para vender más diarios. Pareciera que por perder un territorio se perdieran también las costumbres y leyendas. Los judíos hemos conservado nuestras costumbres por dos mil años, pero al parecer los palestinos se olvidan de las suyas en tan solo cinco décadas. Nos da que pensar en la fragilidad de la conexión de los actuales palestinos con la que dicen ser su tierra histórica.

Entre los años 275 y 285 nació en la ciudad de Lydda -actual Lod (Israel)-, en Siria Palaestina,
Según la historia oficial el lugar de nacimiento de Georgius es Nocemedia (Izmit, actual Turquía), y no Lydda/Lod.   Al morir su padre, su madre llevó a su hijo a su ciudad natal Diospolis, llamada después  como Lydda, nombre de la ciudad árabe que hubiera quedado del lado palestino tras la Partición (1947) si los árabes no hubieran querido expulsar a los judíos al mar. Lydda fue llamada Lod (o Lud), tras el establecimiento del Estado de Israel.

Ana Alba juega con las palabras y la historia. Mezcla acontecimientos del siglo XX con lo ocurrido hace veinte siglos para crear un anacronismo cuyo único objetivo no es otro que hacer creer al lector que los actuales palestinos tienen algo que ver con los ciudadanos romanos de la provincia palestina de Roma. Un disparate. Su objetivo es confundir al lector y simplificar los hechos para evitar al lector tener que cuestionarse nada.

Vende mejor y es más simpático para la causa palestina nacionalizar a San Jorge como palestino, por haber nacido en la provincia romana de Palestina, en lugar de evidenciar su auténtica nacionalidad; Romano.

Cualquier día otro aficionado nos deleitará con que los Reyes Magos fueron también  palestinos, así como el primer Papa (Pedro), la virgen, Jesús (de estos últimos los musulmanes ya afirman que eran musulmanes), el burro y hasta la yegua.
Y por último, la guinda del pastel:
Pero en el año 302, el todopoderoso Diocleciano ordenó arrestar a los soldados cristianos que se negaran a ofrecer un sacrificio a los dioses romanos

La Gran Percusión ocurrió en el año 303. Un año después. Otro error. Lo que ocurrió en el 302 fue que Galerio, un pagano de la época muy influyente en el Imperio Romano (que después se convirtió en Emperador Romano (305-311)), instó a Diocleciano dar comienzo a la persecución cristiana.

Dudas al texto de Ana Alba.
El tiempo que dediqué para escribir este artículo y buscar información sobre el palestino Jordi no encontré la respuesta a mi gran pregunta: ¿cómo es posible que un soldado del Imperio Romano del siglo III perteneciese a un pueblo que no existiría hasta bien entrado el siglo XX?

Por existir no existía ni Mahoma, y la invasión musulmana a la Tierra de Israel no se produjo hasta el siglo VII. O sea, cuatro siglos después del martirio de San Jorge.
Ahí os dejo la pregunta. Contestad si podéis.
Si os surgen más dudas, o simplemente queréis poner de manifiesto vuestras quejas ante esta freelance podéis hacerlo en el siguiente mail: ana@contrast.es 
 

Nota: Texto revisado en abril de 2018. Hasta la fecha no he obtenido respuesta alguna por parte de Ana Alba.

 

Yom Jamishí 15 de Iyar de 5773 
       Jueves, 24 de abril de 2013
דוד יאבו
David D. Yabo

 

DavidYabo

Israelí, divulgador de historia judía y arqueología bíblica. Formándome en El Seminario Rabínico Latinoamericano. La golá te mata o te hace más fuerte, así que voy para Rabino.

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